Enfoque Informativo

Después de una semana pesada, para pasar un buen rato con los amigos o maridar una deliciosa comida, un vino o una cerveza pueden ser el acompañamiento ideal.

La buena noticia es que su consumo con moderación ofrece beneficios para la salud pero si alguna vez te has preguntado cuál es mejor elegir vamos a darte la respuesta.

Lo primero es hacer énfasis en que la moderación es la clave y en que las recomendaciones aplican para personas sanas, si tienes algún padecimiento lo mejor es consultar con tu médico.

Beneficios de beber cerveza

Aunque no lo creas la cerveza es una bebida saludable. Es rica en vitaminas, proteínas, ácido fólico y antioxidantes.

Debido a sus nutrientes algunos estudios apuntan a que el consumo moderado de cerveza tiene beneficios cardiovasculares, de salud ósea y hasta contra la obesidad.

De acuerdo con la Fundación Española del Corazón, aunque la cerveza tiene la mala fama de ocasionar la famosa “panza chelera”, su consumo moderado produce efectos positivos en relación con las enfermedades cardiovasculares.

Según la investigación, las personas que consumen cerveza habitualmente de manera moderada presentan una menor incidencia de diabetes mellitus e hipertensión, así como unas cifras de colesterol HDL (bueno) mayores que los no bebedores.

Asimismo, esta bebida es rica en lúpulo, una sustancia que contiene polifenoles (flavonoides) con propiedades antioxidantes y efectos beneficiosos sobre el envejecimiento.

Además, un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos indica que la cerveza ayuda a aumentar la densidad ósea debido a su alto contenido de silicio.

Por otro lado, un artículo publicado en The Journal of Pain de la American Pain Society señaló que uno de los efectos de la cerveza es aumentar el umbral del dolor, por lo que tiene un efecto analgésico.

Por si fuera poco, un estudio presentado en el V Simposio Internacional de la Cerveza, indicó que esta bebida puede prevenir el desarrollo de Alzheimer.

Finalmente diversos estudios apuntan a que esta bebida ayuda a mejorar la respuesta inmune contra los agentes responsables del desarrollo de enfermedades infecciosas.

Beneficios del vino

Un informe de Mayo Clinic indica que el resveratrol podría ser un ingrediente clave que hace que el vino tinto sea bueno para el corazón pues ayuda a prevenir la enfermedad de las arterias coronarias, la afección que provoca los ataques cardíacos.

Aunque aún no están del todo claras las razones, se cree que los antioxidantes en el vino tinto podrían aumentar los niveles de colesterol bueno y proteger el revestimiento de los vasos sanguíneos del corazón.

Asimismo, un artículo de la Universidad Anáhuac indica que el vino posee vitaminas A, C y varias del complejo B, ácido fólico, biotina, tiamina, piridoxina y hierro. Es por ello que resulta un excelente remedio terapéutico contra la ansiedad y la tensión emocional.

Por otra parte, señalan que el vino blanco es un excelente diurético, además de ser rico en tartratos y en sulfatos de potasio que actúan sobre los riñones, para eliminar mucho mejor las toxinas.

Otro beneficio de beber vino es que reduce el riesgo de contraer cáncer, porque contiene sustancias que activan la respiración celular lo que ayuda a proteger al organismo de los efectos patológicos de los radicales libres.

El vino también es muy rico en vitaminas B2 por lo que ayuda a eliminar toxinas y a la regeneración del hígado. Además estimula la segregación de los jugos gástricos por lo que facilita el proceso de la digestión y acelera la depuración de colesterol.

¿Cerveza o vino qué es mejor?

Como verás ambas bebidas tienen sus ventajas, tu elección dependerá de qué estés buscando para tu organismo.

Por ejemplo, un estudio publicado por The American Journal of the Medical Sciences concluyó que, desde un punto de vista nutricional, la cerveza contiene más proteínas y vitamina B que el vino, es decir, es más rica en antioxidantes.

Sin embargo si solo nos basamos en sus calorías y, por ende, cuál engorda más, debes saber lo siguiente:

En las cervezas el aporte calórico varía según el tipo y su contenido en hidratos de carbono, pero oscila en torno a las 45 kilocalorías por cada 100 mililitros de cerveza tradicional y 17 si se trata de cerveza sin alcohol. Y se ha comprobado que su consumo moderado no implica tener una “panza chelera”. Aunque sí debes revisar con qué acompañas tu bebida.

Sobre la ingesta recomendada en mujeres debe ser de 1 o 2 cervezas al día; y en los hombres, 2 o 3.

Y si estás cuidando tu peso lo mejor es primero tomar un vaso de agua y elegir cervezas sin alcohol.

A su vez, de acuerdo con Concha y Toro, el vino es 80% de agua, pero el 20% restante es básicamente alcohol y azúcar. Por lo tanto, es importante prestar atención no solo a la dulzura del vino, sino también al contenido de alcohol.

Para quienes están a dieta o quieren cuidar la línea la recomendación es elegir los que tienen menos contenido de alcohol, aunque sean dulces.

Sobre las calorías los tintos, dependiendo de la cepa, estilo y región de donde provienen, aportan entre 80 y 90 calorías.

Además, 1 copa diaria de vino tinto puede contrarrestar la producción de grasa abdominal ya que el resveratrol contenido en las pieles de uva tinta puede interferir con la síntesis de grasa, mientras otros polifenoles pueden inhibir la aromatasa, una enzima producida por la grasa abdominal.

Sobre la recomendación de ingesta 2 copas de vino para la mujer y 3 para el hombre.

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