Guillermo Hernández Acosta

El cambio en el color del semáforo epidemiológico, ha permitido poco a poco que se reactiven las fuentes de empleo, tal es el caso del aserradero “La Unión” que emplea entre 80 y 100 trabajadores por temporada.

Manuel Salvador Enriquez Nuñez, propietario del referido aserradero, señaló que esta cantidad son empleos directos, más los indirectos hacen un total de 200 a 250 personas y negocios que se benefician con la compra de insumos para que funcione la empresa, desde la adquisición de refacciones para la maquinaria hasta alimentos.

Explicó, que tras casi dos años en los que la pandemia de Covid-19 les obligó a bajar de actividad hasta en un 70 por ciento se dedicaron a trabajar con los ejidos en el tema de la organización para reforestar las zonas boscosas de aprovechamiento.

Enríquez Núñez recordó que los aserraderos funcionan con la debida supervisión de las autoridades ambientales quienes son las que determinan la cantidad de árboles a cortar y las condiciones que deben de reunir para que puedan ser explotados de forma racional.

La actividad de los aserraderos, indicó Manuel Salvador, baja considerablemente al iniciar la temporada de lluvias ya que los caminos de la parte alta de la sierra sufren daños y se vuelven intransitables lo que dificulta la labor de la maquinaria pesada que se encarga de cortar y transportar los trozos de los árboles.

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