Oscar Athié. 

“Cuando nuestras ideas chocan con la realidad, lo que tiene que ser revisado son las ideas”. Jorge Luis Borges.

 

Estamos en pleno “puente vacacional”, y al ver a tanta gente junta en dierentes actividades festivas como bodas, fiestas, bares, centros comerciales, etc., me da por pensar en las noticias que nos han informado últimamente respecto de los llamados rebrotes de la pandemia que no se acaba y que no se doma. Las autoridades han hecho lo suyo con múltiples y constantes advertencias y hasta amenazas de volver al semáforo rojo de seguir asi las cosas y con nuestra irresponsabilidad en lo general. Desafortunadamente esto está sucediendo en todo el mundo y este virus tan dañino se ha convertido en una seria advertencia para la estabilidad y futuro de la humanidad. ¿Confío en la humanidad?, por supuesto, sin embargo, también creo que somos capaces de grandes estupideces como las que nos cuena la historia y lo que estamos viendo es otra muestra de ello.

 

Al principio, allá por noviembre de 2019 el tema no era ni siquiera una alarma en China, luego ya entrado el 2020 cuando apenas nos enteramos del tema coronavirus, la pandemia comenzaba lenta y el miedo era mayúsculo, sin embargo ahora parece que este orden se ha invertido, la pandemia creció muy fuerte, se ralentizó aparentemente, ahora nuevamente crece ¿y el miedo?, pues parece que si bien no ha desaparecido, si al menos ha disminuido grandemente. ¿Somos valientes o ……?

 

Nos cuentan que a la fecha el número de muertos “oficialmente” en México ya supera los noventa mil, en el obvio de que hay varias decenas de miles más, en conjunto son demasiados miles de dolores que nos han dejado huella. Son muchos miles los que a la fecha hemos perdido, desde los desconocidos, los famosos, los conocidos lejanos y los cercanos, amigos y familiares, al menos ese es mi caso y me cuentan que el de muchos, o sea que el círculo como que se cierra cada vez más y ataca la pregunta ¿me va a dar?

 

Se dice que la vida es efímera pero quizá sea más notorio este 1 de noviembre en el que les escribo, y en el que nos están fallando muchas cosas y la angustia ante la enferermedad es al parecer más ligera que que la angustia que nos produce el panorama económico, social y moral. 

 

Entramos hoy de lleno en un noviembre con un serio desgaste en cuanto a nuestras figuras políticas, de nuestros dirigentes, instituciones y de nosotros mismos ante tanta incertidumbre, ante el drástico cambio de nuestras costumbres, ¿Quién no extraña el saludo con la mano?, ¿el abrazo de afecto entre los amigos y familiares? ¿y la navidad como va a ser ahora? Hasta Santa Claus me preocupa, no sé si se atreverá a salir y a exponerse a contagiarse con tanta irresponsabilidad de lo que seguro está enterado, con eso de que por lo menos cuenta con tres factores de riesgo, por obeso, hipertenso y adulto mayor. Pero

también preocupa que es mes de presupuestos con los consabidos recortes, las elecciones en los Estados Unidos de Norteamérica, que sin duda nos afectarán para bien o para mal, que viene una manifestacion ahora si enorme de FRENA, que hay diez entidades federativas que quieren salirse del Pacto Fiscal, que si la curva económica es L, V o K, y asi es que se nos va debilitando la propia confianza en nuestro futuro, y que vamos perdiendo muchas otras cosas más, y no veo espacio en los cementerios para todo lo que se nos está yendo de las manos y de nuestras vidas, así que creo que más nos vale, tomar conciencia, vestirnos todos los días de responsabilidad para con nosotros y los que nos rodean, “cuidar cuidándonos”, y comenzar desde ya los cánticos tras la nostálgica jornada de este día de muertos, a una nueva e inédita esperanza, y a una más que necesaria e imprescindible reconstrucción.

 

Esta inédita esperanza y la imprescindible reconstrucción, deberá contener una de las virtudes que mayormente deben de procurar las nuevas políticas y sus dirigentes, es sin duda la Sensibilidad Social. Esta actitud de solidadridad viene del principio de poner en el centro de toda política a las personas.

Esto no propone otra cosa más que el de enderezar la dirección de toda política pública, a la búsqueda constante de soluciones reales y posibles a todos los asuntos colectivos, así como el de dirigir las decisiones en los ámbitos de la cooperación, de la convivencia, de la integración y de la confluencia de intereses. Dentro de este contexto, la persona y su dignidad son la clave y la guía que conduce a la gran tarea de “democratizar la democracia”, tema urgente y más que necesario en los momentos en que transcurrimos actualmente.

La Sensibilidad Social implica poner con todas sus consecuencias a las personas en el centro del orden social, político y económico. Cuando esto así sucede, toda acción política se dirige de manera comprometida a prestar servicios reales al pueblo, a atender los intereses generales reales, a escuchar de verdad a la ciudadanía y a actuar en consecuencia.

Debemos luchar todos a pesar de los augurios en el Estado del bienestar, modelo de vida que parace que poco a poco se va perdiendo, a menos que nos convenzamos que no es sano mantenerlo en el espacio de una idea para el pensamiento cerrado y el discurso estático sino todo lo contrario, llevarlo a la inercia de un imparable dinamismo.

¿Podremos los Guerrerenses? De que podemos, podemos, pero hay que ponerle voluntad, responsabilidad, mucho AMOR fidedigno y lo que sé que a los Guerrerenses nos sobra: Pasión por Guerrero.

Como lo dijo Borges, ante esta realidad lo que tenemos que revisar son las ideas, ideas nuevas, sanas y generosas que nos lleven a celebrar pronto, y digo pronto porque Guerrero merece más.

Les abrazo.

Siempre atento a sus opiniones y comentarios en: FB: Oscar Athie y Twitter: @oscarathie

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