Enfoque Informativo

Un funcionario de la entidad sanitaria mundial advirtió que, como toda herramienta poderosa, en las manos equivocadas la IA puede ser riesgosa

Con la inteligencia artificial (IA) pueden lograrse “progresos muy positivos” en el campo sanitario, pero también existen peligros, afirmó el viernes uno de los principales responsables de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Es una poderosa herramienta para el futuro de la salud, pero como toda herramienta, en las manos equivocadas, o sin las necesarias regulaciones, puede utilizarse mal, de forma deliberada o involuntaria”, manifestó el director de Emergencias Sanitarias del organismo, Michael Ryan.

“Se necesita discutir esta realidad en los próximos meses o años, y para ello hay que reunir expertos de todo el mundo con el fin de buscar maneras de asegurar que una herramienta tan poderosa se utilice correctamente, mitigando posibles usos que puedan perjudicar a la salud”, añadió.

El experto irlandés señaló que esta tecnología se utiliza para determinar ciertos factores en genética y genómica, para identificar moléculas que puedan más tarde ser usadas en antivirales o antibióticos, o incluso para ayudar en diagnósticos clínicos sencillos.

“Ya se está usando la IA para detectar indicios de epidemias en el mundo, o para ver cómo responde una población a eventos sanitarios, con el fin de entender mejor sus reacciones”, subrayó Ryan en una rueda de prensa semanal de la OMS.

Las declaraciones se produjeron semanas después de que la OMS alertara sobre el posible uso de herramientas conversacionales basadas en IA como ChatGPT como sucedáneos de consultas médicas, subrayando que ello podría “generar y difundir desinformación”.

“Debemos interactuar con el sistema sanitario en estos casos en lugar de utilizar productos con inteligencia artificial que no están específicamente diseñados para ejercer como trabajadores de la salud”, dijo Ryan al respecto.

Ryan comparó esta tendencia con el frecuente uso de internet para informarse sobre enfermedades y otras cuestiones sanitarias, y señaló que “puede estimular a la gente a acceder al sistema de salud, pero también puede llegar a infundir temor”.

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