Por Jorge Tovar

En Catar 2022, por primera vez en la historia, un equipo africano alcanza las semifinales del Mundial de Fútbol. Marruecos derrotó a la península ibérica, primero a España en octavos y luego a Portugal en cuartos.

El reto en semifinales es adentrarse en Europa y derrotar a la poderosa Francia. El camino al éxito africano nació con las patadas que sacaron a Pelé de la Copa Mundo de Inglaterra 1966. Entonces, Havelange comenzó su carrera hacia la presidencia de la FIFA. El brasileño entendió pronto que en África había poco fútbol, pero muchos votos.

En 1964 la FIFA, dirigida desde 1961 por el inglés Stanley Rous, repartió los cupos para el Mundial de Inglaterra 1966. A África, Asia y Oceanía se les otorgó un cupo. La respuesta de la Confederación Africana de Fútbol llegó en octubre del 64. Ninguna de las 15 selecciones elegibles participaría en las eliminatorias. Fue la primera y única vez que un continente entero boicoteó un mundial de fútbol. En 1970, África recibió su cupo. Marruecos fue apenas el segundo equipo africano en disputar un mundial tras Egipto en 1934. En Inglaterra, sin africanos, pero con Pelé, el Mundial destacó por la violencia. Hoy, los europeos acusan a los sudamericanos de pegar sin clemencia, y estos claman lo contrario.

Lo cierto es que búlgaros y portugueses cazaron a Pelé a patadas. Mientras tanto, en cuartos, Argentina cayó ante Inglaterra en un partido dirigido por un árbitro alemán. Uruguay perdió, también en cuartos, ante Alemania en un partido dirigido por un árbitro inglés. Con razón o sin ella, los sudamericanos entendieron que la dirigencia del fútbol merecía unos cambios. João Havelange, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, canalizó la frustración africana y sudamericana, pues entendió que ese descontento abría la posibilidad para derrotar a Rous en las elecciones a la presidencia de la FIFA. Tras años viajando para presentar su candidatura, la hora de la verdad llegó en junio de 1974.

Rous optaba por la reelección en Alemania. Havelange prometió un mundial de 24 cupos, con lo cual era posible garantizarle más cupos al fútbol emergente, África incluido. Rous calculó mal la fuerza de Havelange, y sus 52 votos fueron insuficientes para contrarrestar los 68 del brasileño. Havelange entendió dos cosas. Una, que el fútbol era una máquina de hacer dinero sin explotar. La segunda, que la democracia es de las mayorías, y contando votos, el poder está lejos de Europa. Así, en España 82 participaron 24 equipos y África sorprendió al mundo con la victoria de Argelia sobre Alemania. Solo el famoso tongo entre Alemania y Austria los pudo eliminar.

Havelange abandonó la FIFA en 1998 rodeado de escándalos de corrupción. Pero su legado, así fuese por interés poco santo, por fin explotó. Cinco selecciones africanas participaron en Catar. Una de ellas, Marruecos, está entre los cuatro mejores del mundo. Dichoso fútbol.