Enfoque Informativo

El obispo Salvador Rangel Mendoza, manifestó que estaba su desacuerdo con el nombramiento de Luz Valdovinos Salmerón como Fiscal de Guerrero.

Consideró que “una fiscal militar tiene jefes y no será autónoma” y por ende teme que la entidad se militarice.

Salvador Rangel, comentó que se busca el bien para Guerrero, especialmente en este inicio de año, pues le preocupa el aumento de violencia y el precio de la canasta básica.

Finalmente expresó que su pensar no estaba relacionado con que Luz Valdovinos sea mujer, sino que porque es militar y en ese sentido “no es independiente”.

El obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, insistió en qué Guerrero necesita de mucho diálogo para lograr la paz y en los últimos años quedó demostrado que sí se puede lograr acuerdos con quienes son generadores de violencia y actúen sin dañar al pueblo , tal y como estuvo el estado cerca de cuatro años de tranquilidad en toda la zona de Chilapa, Mochitlán, Quechultenango e incluso Chilpancingo.

Monseñor Rangel Mendoza muestra que muchos de los asesinados en los últimos meses eran personas que estaban introduciendo drogas duras que hacen mucho daño.

Por otra parte el religioso hizo un llamado a los grupos delincuenciales a no imponer “cuota” a la tortilla y otros artículos de primera necesidad, porque finalmente quien termina pagándolo es el pueblo más necesitado, como ejemplo puso una situación en Taxco donde un productor de ladrillos vendía a 3 pesos la pieza pero debido a que los grupos delincuenciales le exigen tener 2 pesos por cada ladrillo él tiene que venderlos en 5 pesos, son tres para el y dos para la delincuencia pero finalmente quién los paga es el consumidor final.

Resaltó que a la llegada del actual gobierno, Guerrero ha retomado su posición como uno de los estados más violentos y se están teniendo situaciones críticas en municipios como Acapulco, Iguala, Tetipac, Huitzuco y por supuesto en Chilpancingo

“Yo abiertamente se los vuelvo a decir: Se acuerdan hace 5 o 6 años estaba muy feo Chilpancingo, con robos, extorsiones, decapitados, cobro de piso, levantones; había de todo, sí, pero afortunadamente se fueron calmando las cosas . Tuvimos cuatro años tranquilos y yo les digo: sí podemos vivir en tranquilidad ”.

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