Enfoque Informativo

  • Esta es la razón histórica por la que la Semana Santa, una de las celebraciones más importantes de la religión católica, cambia de fecha cada año.

A diferencia de otras celebraciones relevantes en las religiones que creen en el Nuevo Testamento, la Semana Semana no contempla su realización en una fecha específica, por lo que se festeja cada año en días diferentes. Esto podría parecer extraño para quienes no estén familiarizados con el contexto que envuelve a las tradiciones cristianas. Sin embargo, hay una muy buena historia que justifica que esto suceda.

¿Por qué Semana Santa cambia de fecha cada año?

Aunque fue uno de los primeros festejos importantes institucionalizados en la religión católica, la Pascua nunca tuvo una fecha concreta de celebración. De hecho, durante sus primeros siglos de existencia, las fiestas que recordaban la muerte y resurrección del hijo de Dios solo consideraban un par de factores que evitaran su realización a la par de la Pascua judía.

Fue hasta el año 325, durante el Concilio Ecuménico de Nicea, que se estipuló que esta debía celebrarse en el domingo siguiente a la primera luna llena después del equinoccio de primavera en el hemisferio norte, bajo la idea de que Jesús se había reunido con sus apóstoles por última vez para celebrar la liberación del pueblo hebreo esclavizada por el faraón egipcio, contada en el libro del Éxodo en la Biblia.

Como consecuencia de esta decisión, apelada por la Iglesia de Alejandría pero establecida por Dionisio el Exiguo en el año 525, se tiene un lapso de 35 días para conmemorar la Pasión de Cristo. Por ello es que la Semana Santa, independientemente de la fecha que se le asigne en el calendario en turno, siempre se celebrará entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

Días que conforman la Semana Santa

Si bien el Domingo de Resurrección es el día más importante de la Pascua, a lo largo de los siglos se fue recalcando la importancia de recordar el camino que siguió Jesucristo durante toda una semana hasta llegar a la cruz en el Monte Gólgota.

Todo comienza el Domingo de Ramos, día en que se celebra la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén. Un día después (Lunes Santo), se recuerda la expulsión de los mercaderes del Templo de Jerusalén y el martes (Martes Santo), Jesús anticipa a sus discípulos la tradición de uno de los suyos. A la mitad de la Semana (Miércoles Santo), Judas Iscariote vende al “Salvador” por treinta monedas de plata.

Las celebraciones más importantes comienzan el Jueves Santo, fecha en la que Jesús es arrestado después de tener una última cena con sus doce apóstoles. El Viernes Santo, siguiendo los designios de su padre, el nazareno es crucificado a petición del pueblo. Durante las siguientes 48 horas, los creyentes recordarán el dolor de la Virgen María en el Sábado de Gloria y la consumación del sacrificio ordenado por Dios en el Domingo de Pascua. En este último día, Jesucristo regresa a los cielos.