En estos días se celebró el día del Ejército Mexicano, una institución sumamente respetada y apoyada, pero que tiene una historia de claros oscuros. Sin embargo, considero que empezar a dignificar a esta institución no tendrá otro camino más que seguirla fortaleciendo, lo que ayudará a tener una mejor sociedad.

Cuando menciono la palabra “dignificar” es para que como ciudadanos hagamos el esfuerzo de respetar, darle su debida seriedad y asumir la responsabilidad de lo que significa el ejército mexicano. Pero para dignificar hay que ser consientes del pasado, el ejército siempre ha cumplido con la premisa de ser una institución sumamente leal al Estado. Desafortunadamente, hay momentos históricos (que jamás se olvidarán) en donde el abuso de autoridad, la represión, la tortura fue llevada a cabo con la mano del ejército (i.e. Tlatelolco) por órdenes del Ejecutivo, esto no se debe de olvidar.

Pero también, afortunadamente estamos en una democracia moderna, hemos evolucionado como sociedad, las instituciones están fortaleciéndose y el Estado de Derecho predominada cada vez más. Nuevamente, contamos con un Ejército altamente popular y humano, donde su labor no solo radica en la protección de la ciudadanía (en temas de seguridad), también radica en el esfuerzo titánico por llevar a cabo labores de auxilio a la sociedad civil en caso de las necesidades públicas: como en estas campañas de vacunación, el ejército tiene un papel fundamental para que todos tengamos acceso a la vacuna contra el COVID 19. Otro ejemplo es el auxilio a las personas que se ven afectadas por los desastres naturales ¿cuántas veces no hemos visto a soldados uniformados acudiendo al auxilio en estas situaciones?

El objetivo de esta Columna no es ser un aplaudidor del ejército, pero si darle el lugar que se merece en el desarrollo de la vida pública de este país. El garantizar La Paz y la seguridad en la República es su principal labor pero también el poder coadyuvar con el desarrollo nacional de nuestro Estado de Derecho. El ejército merece más respeto, por sus labores históricas y titánicas, al fin y al cabo somos personas mexicanas, empezar a dignificarlo y reconocer su labor es un primer paso hacia una sociedad más próspera.

Finalmente, soy ferviente creyente que la militarización va en contra de una democracia moderna y con el concepto contemporáneo de ciudadanía, pero también hay que hacer mucho hincapié en que el ejercito de manera cotidiana hace una labor titánica para toda la sociedad mexicana, eso es de reconocerse. Como ciudadanía es nuestra labor empezar a respetar (no sin dejar de ser críticos y exigentes) a nuestras instituciones que salvaguardan a nuestra seguridad nacional. Sumémonos al cambio, por que recuerden, que todas y todos somos uno, todas y todos  somos México, pero sobre todas y todos somos guerrero, y el cambio lo hacemos todas y todos.