Enfoque informativo

Los científicos estiman que cada año llegan a los océanos entre 5 y 13 millones de toneladas métricas de contaminación plástica, desde grandes desechos flotantes hasta microplásticos en los que los microbios pueden formar ecosistemas enteros.

Los desechos plásticos son ricos en biomasa y, por tanto, podrían ser un buen candidato para la producción de antibióticos, lo que suele ocurrir en entornos naturales altamente competitivos.

Para explorar el potencial de la plastisfera como fuente de nuevos antibióticos, los investigadores modificaron el método de ciencia ciudadana Tiny Earth para adaptarlo a las condiciones marinas.

Los investigadores incubaron plástico de polietileno de alta y baja densidad (el tipo que se ve habitualmente en las bolsas de la compra) en el agua cerca del muelle de Scripps en La Jolla, California, durante 90 días.

Los investigadores aislaron 5 bacterias productoras de antibióticos del plástico oceánico, entre ellas cepas de “Bacillus”, “Phaeobacter” y “Vibrio”. Probaron las bacterias aisladas contra una variedad de objetivos Gram positivos y negativos, encontrando que los aislados eran eficaces contra las bacterias de uso común, así como contra 2 cepas resistentes a los antibióticos.

“Teniendo en cuenta la actual crisis de los antibióticos y el aumento de las superbacterias, es esencial buscar fuentes alternativas de nuevos antibióticos. Esperamos ampliar este proyecto y seguir caracterizando los microbios y los antibióticos que producen”, explica la autora principal del estudio, Andrea Price.

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