Enfoque Informativo

  • Ximena Canseco, vocera de la Fundación Carmen Sánchez, explica el patrón que han encontrado en este tipo de agresiones que están presentes desde 1988

Los casos de violencia de género en México han incrementado y a la par los ataques con sustancias corrosivas químicas marcando a las víctimas de por vida o arrebatándoles la vida.

Lo particular de los casos es el patrón que tienen tanto los agresores como los ataques a las víctimas: la edad, el género, la dependencia económica y el ser madres, la mayoría de las veces.

Con información del último informe de la Secretaría de Salud sobre víctimas con quemaduras entre enero y junio de 2022 en el país, al menos 47 mujeres fueron agredidas con fuego, un promedio de uno a dos agresiones cada semana.

Ximena Canseco, cofundadora de la Fundación Carmen Sánchez, activista por los derechos humanos y feminista señaló que la fundación se dedica a acompañar y atender a víctimas de agresiones con ácido en México.

Sin embargo, Canseco compartió que ante el aumento de las cifras de agresión por quemaduras, la organización se ha encargado de realizar un mapeo de mujeres agredidas con sustancias corrosivas químicas, incluyendo ácido.

Asimismo, la activista asegura que existe un patrón en los ataques, el entorno de las víctimas y lo complejo que es el proceso de sanación desde las lesiones físicas hasta el los estragos psicológicos como sobrevivientes de un ataque con sustancias corrosivas químicas.

Existe un patrón en los casos de violencia con sustancias corrosivas químicas

De los 33 casos que la fundación lleva documentados de víctimas con quemaduras por alguna sustancia corrosiva química de 1988 a 2022, el patrón que la fundación ha encontrado es que al menos 13 (de 33), han sido perpetrados por parte de exparejas sentimentales, siempre hubo violencia previa (incluso algunas habían interpuesto denuncias penales previos a los ataques con alguna sustancia), 85 % sostenían algún tipo de relación de confianza (amistad, pareja, compañeros de trabajo o miembros de familia), son dependientes económicas, mujeres entre los 20 y los 30 años (en edad reproductiva) y la mayoría son madres.

¿Los ataques con sustancias corrosivas químicas tienen características en común?

“Las agresiones son directamente al rostro porque para las mujeres, desde una visión patriarcal, el rostro es algo que te valora y tiene que ver con la belleza. El ataque a la parte más visible del cuerpo de la víctima y lo que te identifica como persona, expresa misoginia, posesión, poder sobre las mujeres. En muchos casos los agresores amenazaron previamente a sus parejas diciendo cosas como “si no vas a ser mía, no vas a hacer de nadie más”. Hay una pedagogía la crueldad que no es de un día para otro, hay como una serie de desigualdades estructural que las acompaña de verdad desde la infancia”, afirmó.

¿Qué causa las agresiones a mujeres con sustancias corrosivas químicas?

“Los ataques con sustancias corrosivas químicas es un tipo específico de violencia feminicida, es la expresión o el desenlace de una serie de violencias previas que estas mujeres vivieron en todos los contextos de interacción social, o sea, la casa el trabajo la calle sus centros de trabajo y desde la infancia hasta la vejez. No solamente hablamos de impunidad del Estado, también de impunidad social que se sostiene sobre una desigualdad que es estructural sistemática histórica en contra de las mujeres”, dijo.

¿Cuántas mujeres han sido agredidas con alguna sustancia química en México?

“Hace algunos meses estuve revisando cifras de la Secretaría de Salud Pública sobre ataques con sustancias químicas a mujeres en contexto de violencia. Desglosado por la entidad federativa por cada por año. Encontré que en los últimos 10 años hay al menos 500 casos de agresión a mujeres de este tipo en e país”, manifestó.

¿Qué puede hacer la sociedad civil para apoyar a erradicar este tipo de violencia de género?

“El cambio se iniciaría cuando los hombres se hagan cargo de ellos mismos y hagan consiente la violencia que se ejerce, identificarla y relacionarse de manera distinta. En cuanto a las agresoras, están amparadas sobre esta desigualdad estructural sobre esta tolerancia al machismo y de las redes de manipulación y la complicidad. Muchas mujeres colaboran activamente en acciones criminales que llevan a cabo hombres por la misma violencia de género y manipulación que ejerce el patriarcado”, abundó.

¿Qué papel juegan los hombres ante el aumento de violencia de género?

Finalmente, dijo: “Ellos tendrían que frenar la violencia que generan por ser hombres. Que comiencen a cuestionarse la propia violencia que ellos mismos generan hacia las mujeres y que las mujeres puedan generar redes de apoyo y acompañamiento para permitir a otras mujeres salir de relaciones violentas. El patriarcado es un sistema histórico, es decir, no es natural. Por lo que sí es posible cambiar la estructura sistémica creada por el mismo hombre”.

Los ataques con sustancias corrosivas químicas solo se han tipificado cómo delito en siete entidades del país que dependen cada uno de su propio código penal local: Aguascalientes, Baja California Sur, Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Oaxaca y San Luis Potosí.