Enfoque Informativo
Un sismo de magnitud 5.7 con epicentro a 19 kilómetros al noreste de Puerto Escondido, Oaxaca, sacudió la tranquilidad de la tarde del domingo, activando las alertas sísmicas en diversas regiones de México, incluyendo el puerto de Acapulco. Aunque el movimiento telúrico no fue percibido directamente en territorio guerrerense, la estridente alarma presidencial en teléfonos celulares y altavoces generó momentos de intensa zozobra y pánico entre residentes y turistas, recordando la vulnerabilidad sísmica de la zona.
El Servicio Sismológico Nacional (SSN) reportó que el temblor ocurrió exactamente a las 15:42 horas, con coordenadas en 15.769° de latitud y -96.750° de longitud. A pesar de su intensidad moderada, el sistema de alerta temprana SASMEX detectó el potencial de impacto, lo que llevó a la activación inmediata de las notificaciones en áreas como la Ciudad de México, Puebla y Guerrero. En Acapulco, la alarma sonó en móviles y en algunos negocios, provocando una respuesta instintiva de evacuación preventiva.
Evacuaciones y momentos de pánico
Testigos en la zona hotelera de Acapulco describieron escenas de confusión: cientos de personas abandonaron restaurantes, hoteles y playas al escuchar la alerta. «Salimos corriendo de un restaurante en la Costera; todos pensábamos que vendría un fuerte temblor», relató un turista local en redes sociales.
Aunque el sismo no se sintió en la ciudad, la memoria colectiva de eventos pasados, como el huracán Otis en 2023 o temblores previos en la región, amplificó el temor. Establecimientos optaron por desalojar temporalmente a sus clientes, y en áreas residenciales, familias enteras salieron a las calles para esperar confirmación oficial de que no había riesgos mayores.
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de Guerrero activó protocolos de monitoreo inmediato. Tras una revisión preliminar, se confirmó que no hubo daños materiales ni lesionados en Acapulco. Sin embargo, el incidente resaltó la efectividad del sistema de alertas, pero también su capacidad para generar ansiedad innecesaria cuando el movimiento no es perceptible. «Fue solo una advertencia, pero el corazón se nos aceleró», compartió un residente en una publicación viral.
Contexto sísmico en la región
Oaxaca y Guerrero son estados con alta actividad sísmica debido a su ubicación en la zona de subducción de la Placa de Cocos bajo la Placa Norteamericana. Solo en los primeros días de febrero de 2026, se registraron múltiples temblores menores en Oaxaca, como uno de 4.2 en Crucecita el 7 de febrero.
Estos eventos frecuentes mantienen a la población en alerta constante, y la activación de la alarma presidencial –diseñada para advertir con segundos de antelación– puede salvar vidas, pero también provoca estrés psicológico.
Autoridades locales enfatizaron la importancia de mantener la calma y seguir los protocolos de evacuación. «No se reportan afectaciones, pero continuamos monitoreando», informó Protección Civil Guerrero a través de sus canales oficiales. El incidente no interrumpió las actividades cotidianas por mucho tiempo, y para la noche, la normalidad había regresado al puerto.
Este episodio subraya la doble cara de los sistemas de alerta sísmica: esenciales para la prevención, pero capaces de generar pánico en escenarios de bajo impacto real. En una ciudad como Acapulco, aún recuperándose de desastres naturales previos, eventos como este refuerzan la necesidad de educación continua en materia de protección civil. Mientras tanto, la población respira aliviada, pero con la certeza de que la tierra bajo sus pies sigue en movimiento.












