Por Jimena Escobar

Twitter suele ser una arena coliseo, un poco más argumentada que facebook, pero igual de virulenta. Ayer esta red volcaba una furia desmedida contra Indira Kempis Martínez, Senadora de la República por Nuevo León. La historia iba así.

En días pasados, el senador de Movimiento Ciudadano, Samuel García exigía a Mariana Rodríguez, esposos ellos, durante una transmisión en vivo de su vida personal en redes sociales (en qué cabeza cabe) que bajara la pierna puesto que mostraba demasiado la rodilla. 

A él se le veía molesto, ella sorprendida. En fin, fue un muestrario de micros y macro machismos propinados por el senador. Gracias a que muchísimos censuramos el comportamiento de García, éste ofreció disculpas y se confesó en pañales en esto del llamado feminismo. 

Digamos que podíamos haber cerrado el capítulo pero no, en Twitter, una y otra vez seguían exigiendo a cuanto emecista encontraban, una postura que de antemano tenía que ser la de reprobar públicamente a Samuel García, lo mismo le reclamaban a la diputada Martha Tagle, a la senadora Verónica Delgadillo o a la compañera de fórmula de García, Indira Kempis Martínez. 

 

“Buena para nada, inepta, cobarde, doble moral, patética”.

 

De todo y más le dijeron a Indira Kempis y solo por no querer responder a un usuario provocador que le exigía quemara en leña verde a su compañero de partido. Un tal J. Daniel Borrego, viejo conocido de la legisladora puesto que la ha demandado por daño moral en 2019 sin que sucediera gran cosa con el caso; en esta nueva edición del pleito ya anunció su intención de volver a demandar por lo mismo.

 

De ahí se desdoblaron cientos de tuits contra la senadora que incluso, exigían que fuera deportada a Tlaxcala. Violencia desmesurada contra ella por las acciones de un compañero. Responsabilizar a ella y a todas las mujeres de MC por las acciones de otro es una forma de violencia. Es aprovechar una situación para insultar, acosar y amenazar.

 

Solo en una cultura machista las mujeres terminan siendo violentadas por las acciones de un hombre. Claro que el problema es estructural. Volver a leer “matan a más hombres que mujeres”, “las reglas de paridad no ponen piso parejo” o los que dicen “estás enseñando mucha pierna” sin empacho no tienen cabida en la construcción de nuestro México mejorado e igualitario.

 

¡Basta!, basta ya de tantas agresiones, necesitamos paz, necesitamos reflexionar para corregir, para cambiar ese ánimo pernicioso y destructivo.

 

Posdata: Aún no sabemos bien a bien cómo le vamos a entrar a esto de la educación en casa para el siguiente año escolar y la cosa está que arde, algunos padres y madres de familia desenfundaron espadas bajo el lema “a mis hijos los educo yo”; esto como muestra de inconformidad a los contenidos de biología de la educación básica. Mientras tanto en Guerrero la CETEG ya se dio cuenta que no tendrá fuerza de movilización para amenazar a los gobiernos y quedaron fuera de la temporada electoral. Se va a poner bueno el zafarrancho educativo.

COMPARTIR