Los últimos años se han caracterizado por cambios políticos, económicos y sociales; transformaciones complicadas que sin duda han llevado a los ciudadanos a replantearse el liderazgo y sus características, pero sobre todo a cuestionarse ¿Qué significa ser un líder? y ¿Cuáles son los tipos de líderes que necesitamos? 

La correcta distinción ente un jefe y un líder, en cualquiera de los ámbitos político, económico o empresarial, puede ser la gran diferencia a la hora de enfrentar una crisis; actualmente han comenzado a ser menos valorados aquellos jefes de autoridad impuesta que utilizan el poder para ordenar, que no toman en consideración las opiniones ni el bienestar de sus empleados, que no escuchan, que utilizan el miedo, pero sobre todo quienes ante un problema buscan responsables y no soluciones.

En cambio, los líderes han comenzado a ser más reconocidos ya que han roto con el esquema instruido durante largos años, en el cual la voz de mando era vertical, unilateral y autoritaria, es decir, los líderes no sólo ostentan el poder, sino que encabezan y dirigen; motivan a su equipo; no imponen, escuchan, son respetados y no temidos; creativos, valientes y empáticos.

Paradójicamente, las sutiles diferencias entre jefes y líderes; aunadas a los miedos, necesidades e incertidumbres percibidas en nuestro entorno han establecido nuestra política global; se ha llegado a la conclusión de que un jefe dominante se vuelve más atractivo cuando el entorno económico es incierto, cuando existe la posibilidad de terrorismo, o bien cuando la situación de seguridad del país se presenta como inestable.

Cabe mencionar que algunos de los presidentes hipotéticamente catalogados como dictatoriales han usado todo tipo de estrategias para perpetuarse en el poder, entre las que destacan la reducción de las libertades civiles y políticas, represión militar, la modificación de leyes en la Constitución o la aprobación de reformas, lo que conlleva a que no han sido electos por la ciudadanía, sino que se han instaurado por su propia ambición de poder.

Y es gracias a este fenómeno que actualmente algunas poblaciones han comenzado a presentar muestras de desagrado, las cuales han sido exhibidas mediante protestas y manifestaciones; hoy a pesar de que muchos podrían creer lo contrario, se necesitan líderes amables, donde la dureza del discurso quede fuera, donde la cortesía gane; hoy lo politizado del mundo requiere que se cambie la percepción de la autoridad, pasar del “yo soy el que mando” al “yo puedo ayudar”, ya no se requieren jefes que impongan, sino líderes que convenzan. Las características esenciales en los líderes políticos actuales son: honestidad, inteligencia, decisión, organización, compasión y capacidad de innovación.

El mundo aún se enfrenta a serios problemas es por eso que se requieren líderes que generen confianza no miedo, esquemas abiertos, empatía, es decir, que nos inspiren, que involucren a la ciudadanía y que den soluciones a los problemas más importantes.

Actualmente la diversidad de ideas, culturas, formas de vivir y sentir son características claves de nuestra realidad; poco a poco queda al descubierto que estamos decidiendo pasar de los jefes políticos a los líderes políticos, del temor a la confianza, de lo deshonesto a lo íntegro, de las promesas a las acciones.

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