Fernando Reina Iglesias

La prudencia es una cualidad que consiste en actuar o hablar con cuidado, de forma justa y adecuada, con cautela, con moderación, con previsión y reflexión, con sensatez y con precaución para evitar posibles daños, dificultades, males e inconvenientes, respetar la vida, los sentimientos y las libertades de los demás.

Lo anterior a proposito de que ayer nos enteramos de una serie de irregularidades -según se expuso- ocurridas al interior de la saliente administración 2018-2021 por medio de quien, hasta hace un par de días fuera el contralor del gobierno municipal del puerto de Acapulco.

Al actuar con tan poca prudencia, ventiló asuntos que requieren pruebas que sustenten sus dichos y la comprobación de las acciones emprendidas en su calidad de titular del organo interno de control municipal en seguimiento a los actos de los que hizo referencia ante los medios de comunicación.

Las acusaciones hechas por el contralor generan más preguntas que respuestas: ¿Por qué no se expuso estos actos ante el cuerpo edilicio?, ¿Por qué el contralor le avisó al secretario general del ayuntamiento de irregularidades y le sugirió subsanarlas sin entregar un pliego de forma oficial?, ¿Por qué hasta ahora que fue destituido habla de las presiones que recibió por parte de familiares de la primer edil?

Algo no cuadra en esta acción que parece más una  busqueda de reflectores para dirimir asuntos administrativos en los medios de comunicación, sin ser la instancia en la que esto debería de solventarse; los medios están haciendo su trabajo de cubrir una nota de interés público, pero esto además de la exposición y el escarnio debe de contar con un seguimiento jurídico.

Falta aun escuchar a los vilipendiados y las acciones que iniciaran, que van desde la alcaldesa y sus familiares directos, hasta ediles y otros funcionarios municipales a los que el hoy ex contralor acusa de contar con números escandalosos de plazas laborales para sus cercanos, de comprobaciones dudosas en el gasto de recursos de gestión, de malos manejos de las donaciones de combustible y de cochupos en la entrega de agua a través de pipas.

En resumidas cuentas, a esta pelea le quedan varios asaltos, por lo que habrá que estar pendientes de lo que suceda al respecto, ya que invariablemente alguien se hará acreedor a un merecido castigo, ya sea por injurias o por malos manejos.

No hay que adelantar conclusiones, esperemos ver las pruebas de culpabilidad de la parte acusadora, conocer la defensa que hacen los acusados y sus pruebas; entonces podremos saber de que lado se inclina la balanza, pero, resulte lo que resulte, la imprudencia siempre tiene un costo.

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