Por Jimena Escobar

Qué tienen en común Martha, afromexicana que vende relleno en la Zapata y madre de tres; Julieta, quien vende pasteles, maquillaje y aceites esenciales por Facebook y madre de dos o, Jimena, trabajadora independiente y madre de dos. Todas somos mujeres que el Covid golpeó sin tener que contagiarnos. Para nosotras el mundo cambió y se vino completito sobre nuestros hombros durante la pandemia. El mismo mundo que seguirá a cuestas en la vida postcovid.

Todo parece indicar que para las mujeres, siguen las malas noticias. 

Muchas perdimos clientes, empleos, fuentes de ingresos más o menos fijas y ganamos el cuidado 24/7 de hijos, incluida su enseñanza académica; el cuidado y administración del hogar e incluso la atención médica de los adultos mayores. 

 

De acuerdo a la estimación de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), hay entre 28 y 35 millones de nuevos pobres por el Covid-19 con especial énfasis en mujeres, niños, adultos mayores e indígenas.

 

La brecha de género se resiente en cada crisis y con esta no parece que vaya a ser distinto ya que casi 60% de las mujeres de todo el mundo trabajamos en la economía informal, ganamos menos, ahorramos menos y corremos mayor riesgo de caer en la pobreza o más pobreza.

 

En nuestro país, las mujeres, que de por sí ya estábamos vulnerables a causa de las desigualdades estructurales persistentes, nos estamos enfrentando a mayores retos en comparación con las de nuestros compañeros. Y no es discurso feminista, son cifras. Mire usted.

 

Las mujeres estamos enfrentando una  tasa de 33.2% de empleos perdidos en el comercio mientras que los hombres 20.8%. En el sector de Gobierno y servicios el 54.5% de las mujeres perdió su trabajo y la cifra para los hombres fue de 33.0%, un nivel significativamente más bajo. También enfrentamos mayor precarización, cerca del 93.1% de las trabajadoras independientes carecemos de acceso a servicios de salud. Ni vendiendo todos los pasteles podríamos pagar el seguro de gastos médicos. El cual por cierto, es más caro para mujeres que para varones.

 

La pandemia del Covid-19 acecha ferozmente a los avances que hemos logrado las mujeres, corremos el altísimo riesgo de retroceder por lo menos unos veinte años de logros. Qué nos deja la pandemia: mayor desempleo, sobrecarga laboral, desigualdad salarial, incremento de violencia, entre otros factores que aún no se documentan.

 

Las mujeres tenemos, otra vez, la doble tarea de empoderarnos y empoderar a otras, las cifras demuestran que sin nosotras México no podrá volver a tomar el vuelo del desarrollo; sin nosotras Guerrero seguirá estando en el fondo de la tabla del rezago; sin nosotras, la escolaridad de nuestros hijos está en riesgo; sin nuestro compañeros apoyando, el camino se antoja aún más cuesta arriba.

 

Posdata: Se alista el Registro Nacional de Violencia Política de Género. El TEPJF ordenó al INE la integración de un Registro Nacional de personas infractoras en materia de Violencia Política en razón de Género. Tendrá únicamente efectos de publicidad sin efectos constitutivos, y dependerá de las resoluciones y sentencias firmes emitidas por las autoridades electorales.

 

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