La isla de Rapa Nui, conocida también como la Isla de Pascua, es un territorio insular chileno ubicado en medio del océano Pacífico que se ha mantenido durante 14 meses libre de la enfermedad del coronavirus que azota al continente. Lo hizo gracias a estrictos protocolos sanitarios, a su filosofía ancestral y a la autosustentabilidad impulsada por la comunidad.En marzo de 2020, con cuatro casos de Covid-19 confirmados, tres respiradores mecánicos y oxígeno para solo un paciente en el hospital local, una orden municipal determinó frenar la llegada de turistas a la reconocida isla, cortando así la única fuente de ingresos de sus habitantes.Esto sentó un doble desafío para los “pascuenses” en términos de sobrevivencia, pero no una dicotomía.

“La isla dejó de tener economía. Al cerrar el aeropuerto, el puente que nos une con el continente y el mundo, dejamos de tener economía, que se basa 100% en el turismo”, afirmó tajante el intendente de Rapa Nui, Pedro Edmunds Paoa, en un encuentro virtual abierto convocado por la Universidad de Chile, en el que también participó el director del hospital Hanga Roa, Juan Pakomio Bahamondes.

Un plan para superar la ausencia del turismo

Edmunds señaló que, ante la pandemia y el cierre de la isla, se activó de inmediato el plan de autosustentabilidad AMOR, ideado en 2015 en la isla para hacer frente a los desafíos del futuro, y cuyo acrónimo describe una comunidad “autosustentable”, gracias a “mejoras”, mayores “oportunidades” y “respeto” por el medio ambiente y el ecosistema.

El funcionario explicó que estos planteamientos además coinciden con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, a la vez que incorpora la cultura ancestral rapa nui, por lo que fueron reconocidos y considerados como ejemplo para el mundo por diversas agencias de la ONU, previo a la emergencia sanitaria.

De esta forma, el 16 de marzo del año anterior, la municipalidad de Rapa Nui propuso a la comunidad un “tapu”, una orden sagrada para cerrar totalmente el territorio, que dista a 3700 kilómetros del Chile continental, para fomentar la autogestión entre los isleños a través del “umanga”, un concepto ancestral que evoca la colaboración y solidaridad mutua.

Con el cierre al turismo, el alcalde de la Isla de Pascua propuso un plan de autosustentabilidad para que los isleños puedan trabajar con el rescate de valores ancestrales del pueblo rapa nui

En paralelo, se importaron semillas y se crearon huertos en las propias viviendas, con la idea de llegar a todos los hogares para 2024. De acuerdo con Edmunds, la dieta polinésica se basa en vegetales, aves y pescado, e incluye todos los nutrientes necesarios.

Por su parte, el director del hospital Hanga Roa, Juan Pakomio, reconoció en la instancia virtual la manera en que Rapa Nui ha manejado esta crisis sanitaria y económica que aún aqueja al mundo entero, particularmente a Chile, que en la parte continental suma 1,4 millones de contagios; supera las 30.000 muertes a causa del virus y ha colapsado las unidades críticas hospitalarias.

Pakomio valoró en esta línea el trabajo mancomunado y los acuerdos logrados entre el gobierno local, las instituciones públicas y la comunidad, quienes han contribuido “con un completo éxito a lo que tenemos hoy en la isla”.

Explicó que hubo un momento de “temor absoluto” a este virus, por las seis horas en avión que separan a los isleños de cualquier otra ciudad chilena, lo que convertiría el traslado de pacientes graves en una odisea.

El plan para la reapertura al turismo

Destacó entre una lista de factores los estrictos protocolos de retorno seguro a la isla, la trazabilidad y el aislamiento oportuno que tuvieron los cinco casos de Covid-19 registrados en total. Se suma el proceso de vacunación contra el nuevo coronavirus, que se inició en febrero pasado y que ha logrado inocular con ambas dosis al 40 por ciento de la población objetivo, que totalizan 6500 personas, así como también las campañas impulsadas de entendimiento de la ciencia.

Luego de 14 meses sin recibir turistas, los isleños ya están preparando la reapertura de Rapa Nui al mundo, aunque todavía resta ajustar algunos aspectos en lo sanitario

Pese al momento adverso, el médico agradeció la oportunidad brindada por la pandemia para “reencontrarnos con las familias, vecinos, personas que tenemos al lado y replantearnos la construcción de la vida propia”, y rescató también la filosofía del pueblo rapa nui, cuyo sentido de protección y autocuidado “obedece a otras epidemias como la lepra o el exterminio que hemos tenido que enfrentar”.

“Esta es una cultura sobreviviente y hemos aprendido a mantenernos en pie. Esto tiene que ver con nuestra identidad, porque cuando nos vemos amenazados, es cuando estamos más juntos, generamos acciones y podemos compartir visiones. Somos todos una familia”, concluyó Pakomio.

Por ahora y a la espera de alcanzar el 100% de vacunados en la isla, la comunidad prepara un estricto plan de reapertura del turismo, enfocados en el cumplimiento de exigentes medidas sanitarias y el seguimiento de los visitantes, el cuidado de la salud y el medio ambiente.

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