Oscar Athié.

Cuenta con 57 años de edad, su fortuna rebasa los 177 MMDD, y se espera que sea el primer ser humano en la historia en rebasar (pronto) los 200 MMDD. Es Jeff Bezoz, creador, fundador y dueño de Amazon.

Estoy seguro que el Sr. Bezos tiene claro que ni quemando millones de billetes en forma de cohetes sería capaz de acabar con su fortuna en lo que le resta de vida. Dicen los que dicen saber, y lo leí en una nota periodística, que esta idea le resulta una especie de estafa, por lo que, junto con algunos de sus amigos multimillonarios, han creado una Statrup (empresa de alta tecnología con promesa de rápido y gran desarrollo, abierta a diferentes inversionistas), denominada Altos Labs y cuyo objeto es el de revertir el envejecimiento humano, para la que han contratado secretamente a algunos de los mejores científicos del planeta, incluido el premio nobel en medicina, Shinya Yamanaka. Creo que, de haber letra pequeña en esta noticia, esta sería escrita por el dinero y no por la ciencia.

Este esfuerzo o emprendimiento médico/científico, parte de una premisa: “La enfermedad más grave a erradicar en el mundo es la vejez”. Si se le hiciera este comentario a un ciudadano común o a directores de algunas instituciones de salud, seguramente responderían, que los esfuerzos deberían estar dedicados a la erradicación del cáncer, la esclerosis múltiple, el Alzhaimer y ahora hasta a el Covid-19, entre otras preocupaciones mortales, sin embargo, lo cierto es que estas personas, entre las que le incluyo a usted y a mi, no contamos con el dinero de aquellos, por lo que no podríamos decidir a que dedicar los esfuerzos de la ciencia. Más bien entiendo que eso de que la vejez es una enfermedad, en realidad es una interpretación personal de estos multimillonarios, y al final simplemente es la misión de Altos Labs.

Volviendo a la idea de la letra pequeña, seguramente con esto vendría otra leyenda que diría algo como, “el rejuvenecimiento no es para todas las personas, sino solo para aquellas que se la puedan pagar”. Esto desde luego que no es un invento del Sr. Bezos, sino una realidad de nuestro tiempo y entorno económico, preservar la vida, claro que es asunto de todos, un instinto natural, pero hablar de rejuvenecernos, ese ya es otro tema, y aquí la verdad que me da igual, que se trate del famoso botox, el ácido hialurónico, implantes, cirugía estética y demás, ser viejo es cada vez más un asunto de pobre, como dicen los que pueden: “tu problema no es financiero, tu problema es que ganas poco”. Finalmente, la idea de esta nueva empresa no trata ya de maquillar el envejecimiento, sino de aniquilarlo, y de triunfar, se conseguirá el maligno estigma de que la vejez se agrave y se empeñe en los pobres.

¿Pero cuál será la motivación principal de Jeff Bezoz y asociados en cuanto a esta empresa? La verdad que no conozco a Jeff, mi contacto más directo con él ha sido la compra de algunas baratijas en Amazon, pero he conocido a algunos multimillonarios y a muy ricos, y si puedo decir que lo que he encontrado en muchos de ellos, es una casi obsesión por el tiempo, algo así como: he sido altamente productivo en la vida, he generado muchísimo dinero y el tiempo se me acaba, el mucho dinero que me sobra no sirve para comprar tiempo, no me alcanzará la vida para disfrutarlo, “time is money” (tiempo es dinero) dicen los ricos. Por eso la idea de este grupo, quizá sea no estética ni científica, tal vez solo sea personal, al creer que la vida es tiempo, y este sinónimo de dinero, por eso no es la inmortalidad lo que persigue su empresa sino la justicia. Clama justicia para toda la gente que ha dedicado su vida a ganar dinero, a generar riqueza y a ser productiva. Gente como él que merece (más que nadie, por cuanto más productivo) el derecho de disfrutar de su tiempo, de gastar lo que ha ganado, de encontrar un sentido a la vida después de todo.

En este punto y quizá por mi falta de riqueza convencional, es que me atrevo a darle un consejo (no pedido) al millonario Jeff, y claro con la seguridad de que no me va a leer, no vaya a ser que se moleste y me quite los descuentos y envíos gratis en las compras que le hago de vez en vez: “entre más placer le pongamos a la vida, esta sin duda que será más larga, placer que sea capaz de borrar el tiempo”.

Con todos los asesores que tiene y nadie le ha explicado que las cuentas no le van a salir jamás, que ese pensamiento está equivocado de partida y que la vida no va de eso que él persigue. Claro que en el mundo que él habita están todos tan obsesionados con las mismas ideas que no creen que puedan existir otras.

En lo personal me gusta apartarme de la lógica capitalista para interpretar la productividad y el éxito. ¿producir para que? Y ¿éxito de en que, de que tipo y para que? Sin duda que los momentos de mayor plenitud en mi vida han sido aquellos en los que he estado plenamente consciente de estar vivo, con esperanza, dolor y hasta la pena que cualquier ser humano puede sentir. No me refiero en absoluto a la negación social, me refiero a la mitología alrededor de la productividad y el progreso en la que veo a mucha gente atrapada, dejando de lado el privilegio en ocasiones de aprovechar el “no hacer nada”, lo que quizá solo sea la capacidad de tomarse un tiempo y de ver quienes somos en realidad, evitando la miopía y la desafección humana que el éxito y la productividad nos impone. La nada nos arropra como precursora de lo que puede ser válido y trascendente en nuestro interior, lejos de lo vanal y convencional que son los estímulos constantes del consumismo material y de consumirnos nosotros mismos, no es perder el tiempo, al contrario, es ganar el espacio para que el pensamiento, las palabras y las acciones adquieran sentido. El sentido de nuestra vida.

Les abrazo.

Siempre atento a sus comentarios y opiniones en: 

FB: Oscar Athie y Twitter: @oscarathie

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