La Feria Internacional del Libro de Guadalajara en su versión virtual que arranca hoy con la entrega del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2020 a la escritora portuguesa Lídia Jorge limitó su programa literario a 300 actividades porque “no había logística ni presupuesto ni plataforma que nos hubiera permitido tener 3 mil actividades que se llegan a realizar en los nueve días de Feria”, indica Marisol Schulz, directora del encuentro.

“En un año normal no tenemos menos de 27 salones trabajando de manera simultánea, de nueve a nueve, nueve días al año, lo multiplicas por todas las horas que ocurren en los salones de los hoteles de enfrente de la Expo, en los centros culturales, en los museos, en los stands; o sea, en un año normal si sumamos las actividades que no figuran en nuestro programa directamente andaremos en las 3 mil”, afirma.

Pasar 3 mil actividades a una plataforma virtual era imposible, “no hay una plataforma que lo soporte ni un público que te soporte tanto, también es una sobre oferta; ni tengo un equipo de 100 personas dedicados a lo virtual, son tres chicos”.

Por ello optaron por un programa literario y del pensamiento de 300 actividades —10% de lo que se ofrece— bien elegidas, dice, y que reflejan la esencia de la FIL. Asegura tener un gran programa con autores que al público en general pueden no decirle mucho pero que son fundamentales, como Donatella della Porta, y los Nobel Mohamed ElBaradei y Venki Ramakrishnan.

“Me molesta que siempre nos pidan un Premio Nobel de Literatura cuando son los que más bronca tienen en cuanto a agenda, sea virtual o no; llevamos una relación súper estrecha con Mario Vargas Llosa y me decía, ‘Marisol, me he agotado, no puedo más’; o sea, lo virtual sí cuesta trabajo, te implica preparar la conferencia, sentarte, prepararte, claro que se entendió, pero el programa no depende de un premio Nobel de Literatura”, afirma.

Niega que hayan invertido demasiado en plantear distintos escenarios y eso les haya restado tiempo para preparar un programa virtual robusto, “teníamos presiones propias, también la presión por toda la derrama económica que le deja a Jalisco, imagínate la cantidad de gente que tenía la esperanza de que la FIL sí se realizara porque se recuperaría económicamente de un año fatal… estamos hablando de 700 millones de pesos, sólo del sector turístico”.

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