¿EL CONFLICTO SIN FIN LLEGA A SU FIN?

Prometeo Hernández

En fechas recientes hablamos de la interminable pugna interna en Morena que impidió renovar su dirigencia nacional desde el mes noviembre del año pasado. Un padrón de militantes con irregularidades, sumado a la inconformidad de quienes se dolían de haber sido excluidos, orillaron a la autoridad electoral a intervenir y ordenar al INE la realización de una encuesta nacional abierta para elegir la presidencia y secretaría general, respetando el principio de paridad de género.

Ahí no pararon los desencuentros, el INE aprobó limitar la encuesta a 6 opciones para cada cargo, por lo que, al haberse registrado un número mayor, se realizó una encuesta de reconocimiento, después de dar a conocer los resultados de esta primera etapa, se obtuvieron los 12 finalistas, acto que fue impugnado por quienes no pasaron, posterior a ello, tuvo lugar la encuesta a los simpatizantes y militantes, la cual arrojó una diferencia muy estrecha entre el primero y segundo lugar de los aspirantes a la presidencia nacional, situación que ameritó una tercera encuesta. A pesar de estar contemplado en la convocatoria dicho escenario, se cuestionó la veracidad del trabajo de las encuestadoras, además se denunciaron gastos excesivos, inequidad en el acceso a los medios de comunicación social, entre otros.

Por si esto fuera poco, la dirigencia interina del partido anunció la realización de una encuesta espejo con el propósito de verificar si coincidía con la autoridad electoral, de no ser así, se presumiría que algo se hizo mal. Si bien, este ejercicio carecía de validez, mandaba un mensaje de absoluta desconfianza, finalmente, se suspendió; aunque sirvió para confirmar que, a la par de la disputa jurídica, hay un constante golpeteo mediático, rechazando las decisiones de los órganos electorales cuando no le convencen a alguna de las partes, se olvida que si la autoridad se involucró fue porque los propios militantes lo solicitaron al observar inconsistencias referidas anteriormente.

La semana pasada el INE informó el resultado definitivo, Mario Delgado Carrillo ocupará la presidencia y Citlalli Hernández Mora hará lo propio en la secretaría general. Ahora bien, recordemos que la renovación no ha concluido, pues aún falta la integración del Comité Ejecutivo Nacional, el cual según el artículo 38 de los estatutos del partido, se conforma por 21 miembros, electos a través del Congreso Nacional, órgano superior de Morena, por eso la función del presidente y secretaria general es toral para completar esta tarea. No es ocioso recordar que está pendiente la renovación de las dirigencias estatales, de modo que habrán de emitirse convocatorias para llevar a cabo 32 congresos locales, teniendo presente que el proceso electoral está en marcha, tendrán que definirse también, candidaturas para las gubernaturas, alcaldías, diputaciones locales y federales, como vemos, todavía queda mucho camino por recorrer.

Lo que podemos vislumbrar es que, si se replican estas disputas legales y mediáticas en los estados será un proceso sumamente complicado. Los partidos políticos en su derecho a la autoorganización pueden elegir a sus dirigentes de acuerdo con su norma interna, bajo la única condición de respetar las reglas que ellos mismos se dieron, de tal suerte, poner punto final a este conflicto solamente está en sus manos, de nadie más. 

@promehernandez

 

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