Estimado lector, hoy hablaré acerca de un lugar mágico que no necesita presentación ni preámbulos y este es, el hermoso Puerto de Acapulco. Por mucho tiempo me abstuve de opinar acerca de las problemáticas que suceden en nuestro mágico puerto, pero creo que es el momento de expresar mi sentir, y estoy seguro que es el sentir de muchos; emitiré mi opinión desde una perspectiva completamente diferente haciendo una analogía, es decir, compararé nuestro hermoso Puerto, con los llamados Diamantes de Sangre, una vez dicho lo anterior, comencemos…

Comenzaré definiendo qué es un Diamante de Sangre, entendiéndose como esta roca en bruto, preciosa y única con un valor incontable que procede de países inmersos en conflictos bélicos y, donde, la extracción de esta joya se realiza violando derechos humanos, es decir, la extracción de estos diamantes genera conflictos, violaciones y afectaciones a sus ciudadanos, y el fin útil de extraer estas joyas es financiar actos ilícitos de organizaciones criminales. 

Todos se preguntarán, ¿y esto qué tiene que ver con Acapulco?, y la respuesta es: que Acapulco es esa roca en bruto del Océano Pacífico, ese lugar único y hermoso, lo tengo que decir, ¡tiene la Bahía natural más hermosa del mundo, su gente, su aire, todo es mágico!, pero así como los Diamantes de Sangre, su historia proviene de violaciones de una constante lucha, esfuerzo, altos y bajos, huracanes, desastres naturales y sobre todo, malos gobernantes… En donde se pelea no solo con su gente, sino también con todo el país, con los nuevos grandes destinos turísticos, con la desinformación, con el amarillismo, con nuestra propia decidía, con nuestro propio malinchismo y por supuesto, hoy con una pandemia que arrebata lugares y empleos. 

En donde no muchos lo saben, pero se extraen recursos e infraestructura para que no solo Guerrero, sino el país, siga su camino, y si no lo creen así, recordemos la época de Oro de Acapulco, donde fue el primer puerto a nivel mundial, turístico, es decir, Acapulco fue el primer destino turístico internacional en México, pero tristemente hoy se ve sumergido en luchas de egos de poder y sobre todo de avaricia, donde la tierra no importa, y muchos menos sus ciudadanos, donde importan más las afinidades políticas o los compadrazgos, o simplemente, embolsarse lo que no es suyo, donde todos saben, pero a la vez nadie ve, donde el dinero no alcanza para agua potable, pero sí para campañas políticas, donde la luz es más cara que cualquier parte de nuestro país, pero se va todos los años en los días importantes, donde se tiran los residuos al mar, pero el ayuntamiento brilla, y por supuesto, donde existe un descontrol total en materia de seguridad, porque es mejor voltear a ver a otro lado, que hacerle frente, pero lo mágico de esto es que aún así… Acapulco brilla como un diamante, es decir, no importa como lo extraigan o lo que le hagan, pero su resplandor no se va a opacar a pesar de lo que suceda, aún y cuando esté lleno de sangre… 

Por ello, es que hoy escribo acerca del puerto que me vio nacer, crecer y brindarme todas las oportunidades, es por ello, que hoy emito mi criterio y hago un llamado a toda la sociedad acapulqueña, juntos, lograremos salir adelante y lograremos pasar lo que se venga, porque recordemos que un Diamante no es más que un pedazo de carbón que se forjó bajo presión, no, es mucho más que eso.

Y con esta frase me despido: Valora y fíjate muy bien, que no por andar recogiendo piedras, pierdas un diamante. Involucrémonos más y regresemos a los tiempos de prosperidad y de grandeza, juntos podemos, porque confío en su gente, y en este cálido lugar que me vio nacer.

 

Por: Juan Manuel Ramirez Mendoza 

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