Red Bull se ha convertido tras las últimas carreras en el equipo de moda de la F1, merced al liderato del holandés Max Verstappen; pero gracias también a la aportación del mexicano Checo Pérez, que contribuye con el tercer puesto en el certamen a que la escudería austriaca comande asimismo el Mundial de constructores.

Checo Pérez, nacido hace 31 años en Guadalajara, Jalisco, amplió este año a dos, al ganar en Azerbaiyán, su número de victorias en Fórmula Uno; elevó a 12 su relación de podios en la categoría reina; y es tercero en el Mundial, a 60 puntos de los 156 con los que lidera Verstappen, que supera en 18 al siete veces campeón del mundo inglés Lewis Hamilton (Mercedes).

El domingo, en Austria, el neerlandés sumó su cuarto triunfo del año; y Red Bull su cuarta victoria seguida. Algo que no sucedía desde el 2013, durante el cuarto año del cuatrienio glorioso que lideró el cuádruple campeón mundial alemán Sebastian Vettel, ahora en Aston Martin y que secundó al mexicano en su triunfo de Baku, a principios de este mes.

La última carrera disputada, la octava del Mundial, marcó otro hito: desde que existe la era híbrida, es decir, desde el primero de sus siete años de total dominio, Mercedes jamás había dejado de ganar cuatro carreras seguidas.

Max y Checo Pérez reclaman un cambio de ciclo en la categoría reina. Y el bravo piloto tapatío está, sin duda, ante el que va a ser su mejor año en la Fórmula Uno.

Para empezar, en ocho carreras ya lleva 96 puntos, sólo cuatro menos que en las 15 primeras de 2020; justo antes de que ganase, en Barein, el Gran Premio de Sakhir. Su primer gran triunfo. Una victoria que, unida al de Azerbaiyán del pasado 6 de junio, iguala los dos del mítico Pedro Rodríguez, que, antes de morir accidentado en 1971 –en las 200 millas de Norisring, en Nüremberg (Alemania)– había ganado para México los Grandes Premios de Sudáfrica, en 1967; y de Bélgica, tres años después.

Nadie duda de que Checo Pérez superará en el 2021 –y puede que con creces– su mejor marca de 125 puntos; con los que cerró el 2020, su último año en Racing Point, lo que ahora es Aston Martin. Su actual puntuación lo deja a tan sólo cuatro (2017) y cinco puntos (2016), respectivamente, de sus otras dos mejores cosechas deportivas en la división de honor del automovilismo.

Sólo en el 2012, cuando subió tres veces al ‘cajón’ con Sauber –la escudería con la que debutó un año antes–, mejora, de momento, su registro de podios en una temporada. Algo que tiene fácilmente a su alcance, a bordo del que cada vez parece más claro ser el mejor coche de la parrilla.

Checo Pérez, cuyo talento deportivo siempre estuvo apadrinado por el magnate mexicano Carlos Slim, superó su proceso de adaptación con rapidez. Después de quedar quinto –tras una buena remontada– en su primera carrera con Red Bull, en Barein, no entró en los puntos en Imola (Italia), sede del Gran Premio de la Emilia Romagna –donde fue undécimo–. En Portugal fue cuarto, plaza que repitió en Mónaco tras acabar quinto el Gran Premio de España, en Montmeló (Barcelona).

En tan sólo su sexta carrera con la escudería austriaca ya hizo sonar de nuevo el Himno Nacional de México. En Baku.

En la capital de la ex república soviética –donde subió tres veces al podio desde que corre en F1  firmó una sobresaliente actuación. Primero, en beneficio de Verstappen, conteniendo a Hamilton. Y después, cuando se accidentó Mad Max, no se dejó superar por la presión; resistió el ataque del astro inglés y pilotó, a una vuelta, tras la re-salida de una carrera loca, hacia su segundo gran éxito en la Fórmula Uno.

En Francia volvió a formar parte destacada de la gran estrategia de Red Bull, obrando en beneficio de su capitán, que se había equivocado al principio de la prueba y dejándole pasar sin perder apenas tiempo. Antes de sumar su duodécimo podio, al acabar tercero en el Paul Ricard. Un puesto que le supo a poco.

El pasado domingo, en el circuito de su escudería –donde su jefe de equipo, el inglés Christian Horner reconoció públicamente el “gran trabajo” que está haciendo–, fue cuarto; y no subió de nuevo al podio porque le efectuaron una pésima parada al entrar en boxes.

A pesar de ello; su última tanda fue magistral, firmando, una tras otra, un buen puñado de vueltas rápidas; y poco le faltó para dar alcance a Valtteri Bottas, ante la atenta mirada de su esposa, Carola, y de su hijo Checo Pérez, que lo acompañan en Austria y que estuvieron presentes en el Red Bull Ring.

El punto extra del mejor giro en carrera se lo quitó, no obstante, para minimizar daños, Hamilton; que paró para cambiar neumático a tal efecto, y marcó el más rápido del día en el último de la prueba.

Checo Pérez, que se ha hecho acreedor a una renovación que podría no tardar en ser anunciada, está, sin duda, ante el que puede ser, de largo, el mejor año de su carrera en la Fórmula Uno.

Aún le quedan otros 15 Grandes Premios para seguir demostrando su talento y su maestría a la hora de ‘leer’ las carreras y de gestionar las gomas. En las que, si todo va bien, caerán nuevos podios y algún que otro triunfo. El piloto de Jalisco le tiene reservadas muchas alegrías aún a la afición mexicana.

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