POR: FERNANDO HINTERHOLZER DIESTEL

En Tabasco y Chiapas hay un sentimiento de enojo e inconformidad con la actitud de su presidente para reparar los inmensos los daños por las inundaciones causadas por las lluvias torrenciales de los últimos ciclones tropicales en el mar caribe.”.

Tabasco y Chiapas son las entidades con mayores lluvias al año (con precipitaciones superiores a 1 500 mm se encuentra al sur del paralelo 22°) en el país. De hecho, hay municipios donde llueve todo el año, como ha sucedido en este 2020. Por lo que las inundaciones es un tema casi recurrente en cada época de lluvias y gobierno federales y estatales han pasado sin pena ni gloria y nunca han realizado una obra hidráulica de gran calado, para resolver este grave tema sobre todo en Villahermosa y sus zonas aledañas.   Sin embargo, con el triunfo de López Obrador en las elecciones del 2018, parecía que, ahora sí, a esa entidad se le iban a resolver las casi eternas inundaciones, que son debidas a la deforestación, por una parte, al bajo nivel que tiene Tabasco, sobre el nivel del mar, además de que su ubicación junto a una zona montañosa, y a una planicie costera que tiene tan sólo 7 metros sobre el nivel del mar son propicias a que el agua tome su camino.  El punto es que parte de la zona serrana tiene 6 grandes cuencas hidrológicas, los ríos Tonalá, el Mezcalapa-Grijalva, que es el que tiene las 4 presas (en Chiapas) y el rio de la Sierra que se alimenta de muchos ríos. También está el río Tulijá que nace en las cascadas de Agua Azul, el río Usumacinta, que es el más caudaloso de México y que no tiene obra de control y el río San Pedro. Las inundaciones se dan, todos los años, en los meses de octubre y noviembre debido las grandes presas en Chiapas (Angostura, Chicoasén, Malpaso y Peñitas), reciben una gran cantidad de agua que se suma a las lluvias y que todo en conjunto rebasa los cauces de los ríos Grijalva, Usumacinta y Chilapa y anegan amplias zonas de Tabasco, que están bajo el nivel del mar. Para resolverlo existen, desde hace décadas, propuestas para modificar el curso de los ríos o establecer canales de desfogue que crucen el estado hacia el golfo de México. Algunos se construyeron en el 2009 en Chiapas, pero no en Tabasco, y nadie continuó las obras. No se hacen porque implican recursos y requieren voluntad política, porque se afectan demasiados intereses y parece que no sobran ni los recursos ni la voluntad.

Este fin de semana que paso, durante su gira por su tierra natal López Obrador pudo constatar la molestia de sus paisanos tabasqueños y que seguramente se reflejará en las elecciones intermedias del 2021 (a pesar de los recursos que han empezado a repartir), las encuestas y expresiones de rechazo a AMLO que circulan en las redes sociales y en pobladores de Macuspana Nacajuca y Villahermosa son cada vez mayores, y no se percibe un ambiente favorable al partido Morena en el sureste. Ha transcurrido la tercera parte de la administración de AMLO pero todavía se continua señalando a los gobiernos anteriores del desastre actual, y se utiliza como pretexto el culpar a los gobiernos del PRIAN, como argumento para justificar su ineptitud. El cambio climático y el abandono de las autoridades en materia de infraestructura hidráulica convertirán a Tabasco en un enorme y permanente cuerpo de agua en el futuro. El reclamo entre los tabasqueños es que, además de la falta de inversión en las obras hidráulicas que otros gobiernos les prometieron y dejaron inconclusas y que este gobierno no retomó ni invirtió tampoco en dos años, lo que los sumió en una de las peores inundaciones de su historia fueron sí las lluvias atípicas e históricas que provocaron caudales hasta de 3,500 metros cúbicos por segundo, el equivalente en unas horas a lo que llueve en todo un año en el norte del país. Es verdad que el jefe del ejecutivo no tiene responsabilidad alguna en las inundaciones en Tabasco, pero también hay señalar que, por ejemplo, que la refinería de Dos Bocas, nuevamente inundada, no se puede construir con seguridad en el lugar donde está concebida. Con lo que se está invirtiendo en Dos Bocas se podrían solucionar para siempre las inundaciones en Tabasco.

Y sin esas obras el problema  no tiene solución y las lluvias seguirán lastimando a Tabasco. Sabemos que es una herencia de administraciones del pasado, pero también es ahora una exigencia del presente, que está tan olvidada hoy como entonces. Si el gobierno de la 4T se asume de no ser igual a los anteriores, debería actuar en consecuencia y tener claridad en el diagnóstico, más aún en el estado natal del presidente. Hoy definitivamente no lo están haciendo. la catástrofe que viven Tabasco y Chiapas es producto de una la mala planeación, comunicación y falta de coordinación e incompetencia entre las dependencias del gobierno federal, que desdeño el Plan Hídrico Integral 2007, despidieron al personal especializado, quitaron presupuestos y eliminaron la dirección de Atención de Emergencias, y por supuesto el fideicomiso del Fonden. Cuando desciendan las aguas saldrán a la luz las desgracias de Tabasco. Pero el gobierno de la 4T ya dijo que lo van a solucionar, como dijeron en 2007 y en 2017, un gobierno del PAN y un gobierno del PRI. Ya lo van a arreglar, dice ahora el presidente López Obrador, quien tendrá que enfrentar, en su natal Tabasco y también en Chiapas, la consecuencia de su capricho de desaparecer el Fondo de Desastres Naturales (Fonden). Especialmente en Tabasco, su tierra natal, el mandatario quizá no reciba abrazos ni felicitaciones, pues muchos de sus paisanos están muy enojados por el error de cálculo que ocasionó la primera inundación y por la tardanza que han tenido en llegar algunos de los apoyos después de la segunda. 

El circo distractor que trae ahora la FGR acusando al expresidente Peña Nieto de traición a la patria, tendrá que ser bien sustentado ante las instancias correspondientes, de otro modo terminaran en el ridículo y todavía falta saber si podrá judicializar todo lo que arreglaron el Fiscal Gertz y el corrupto de Lozoya el pasado mes de agosto pasado, pero políticamente hablando, las declaraciones del exdirector de PEMEX contienen elementos  para demostrar que las imputaciones contra Peña Videgaray y compañía tienen elementos jurídicos, y que el jurado popular de la 4T dicte su veredicto. A estas alturas y ya con el proceso electoral del 2021 tan cercano, la acusación contra el expresidente Peña de cohecho, delito electoral y traición a la patria, le caen como anillo al dedo a la Cuarta Deformación  “lopezobradorista” electoralmente hablando, pero será muy difícil de probar jurídicamente hablando, y se les olvida que como “entre gitanos no se leen la suerte”, en seis años tendremos a otro expresidente mexicano juzgado por destruir a todo un país, empobrecer más a 60 millones de mexicanos, por permitir más de 1 millón de casos de contagios de Covid19 y más de 150 mil defunciones, 219 mil asesinados por la inseguridad, una economía devastada, y un estilo autoritario y autócrata de gobernar, vaya tirano que nos cargamos. 

ES CUANTO

ADENDDUM:  la alianza electoral PRI-PRD en Guerrero le da a las oposiciones una mayor oportunidad electoral frente al partido de la cuatrote, Morena. Indudablemente escoger al candidato mejor posicionado y con menos negativos deberá ser la consigna en ese acuerdo (Mario Moreno Arcos), ya que la competencia por la gubernatura será cuesta arriba, y si queda Pablo Sandoval será menos complicado, bueno y hay que conseguir mucho dinero, porque ganar una elección cuesta.

 

 

 

 

 

 

 

 

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