POR: FERNANDO HINTERHOLZER DIESTEL

Ya con más de 1 millón de casos acumulados y 101,373 muertos durante la pandemia en nuestro país, de acuerdo con las estadísticas oficiales del sector Salud, “los esbirros del gobierno federal” dan muestra nuevamente de su gran estulticia, cinismo, e insensibilidad. Patrañas, mentiras y las inexactitudes cotidianas pronunciadas por las máximas autoridades de la 4T, producen un efecto deformante entre sociedad y los gobernantes de “la cuarta deformación”. Y es que las mentiras expresadas cotidianamente por el presidente López Obrador autorizan las mentiras de todos sus subordinados y “achichincles”, y el secretario “florero” Jorge Alcocer declara con un cinismo increíble, “que la pandemia está bajo control”, por cada 100 contagios mueren 10 personas, 10 por ciento, la tasa más alta de letalidad del mundo.  Entonces que ni la curva de contagios termina de ser aplanada ni la pandemia “les vino como anillo al dedo” a la 4T, mientras la autoridad insiste en el “éxito” de la estrategia implementada para contenerla y confirma su rechazo a adoptar la medida preventiva más simple, el uso del cubrebocas, y ratifica al “doctor Muerte” López-Gatell al frente de la misma. La secretaria de la FP Irma Eréndira Sandoval, a la que algunos imaginan como el mismísimo Santo Oficio “reloaded” al servicio de la 4T, declara heroicamente que la pandemia “le había venido como anillo al dedo a este gobierno”. Mientras tanto, otra iluminada de la Cuarta Deformación, la directora de Conagua, Blanca Jiménez, les dijo a los damnificados de Tabasco: “aquí les tocó vivir”, sopas, donde aprenderían a ser tan empáticas estas “juncionarias”. Hay que insistirles a los tabasqueños que no les tocó vivir bajo el agua, que fue una decisión errónea de desfogue, del mismísimo Presidente para no inundar la capital tabasqueña, y seguramente no habrá investigación ni sanción por ese fallida acción y saber quién y por qué decidió inundar a los pobres; y  para terminar con otra gran declaración, ahora del gobernador de Tabasco, que insiste “que están en pie la denuncia penal y la demanda civil contra la CFE”, como estará eso si la Función Pública a cargo de la Sandoval, ya exonero y purifico a Bartlett a perpetuidad, que ya no le faltan muchos años por cierto.

López-Gatell ha desvariado con sus aseveraciones y contradicciones diariamente. Al empezar la pandemia dijo que habría 6 mil muertos en el país, posteriormente subió a 12 mil 550, después a 30 mil, y a 60 mil y así, llego a los 100 mil. Una de sus grandes estulticias manipuladoras fue aquella de que “los que fallecieron fallecieron”, lamentablemente  López-Gatell ha perdido la batalla. Por más que haga sorna, y trate de dar lecciones de periodismo, desprecie a los expertos y maestros, la terrible realidad nacional lo alcanzó. La estrategia de este imberbe funcionario de aplanar la curva de contagios de Covid-19 para no saturar los hospitales, sin medidas que la acompañaran, le estalló en las manos y comprometió al presidente  López Obrador en explicar, con toda certeza que estuvo bien hecho lo que se hizo, le siguen echando la culpa al pasado sin reconocer que lo primero que hicieron al llegar al poder fue desmantelar el sistema de salud. De esta manera el país se enfila a un recrudecimiento de la pandemia por el próximo invierno y a un crecimiento exponencial y doloroso de muertes y contagios por Covid que se ve inevitable. La pandemia de Covid-19 no es culpa de AMLO ni de su de gobierno, pero sí lo es la terrible implementación de una campaña que fue politizada desde el principio, por Morena y el propio López Obrador. Hay que recordar que quien promovió el no uso del cubrebocas fue el propio Presidente a recomendación de L. Gatel. Y ahora los resultados están a la vista, después de más de cien mil mexicanos muertos, desean que no se hable de ello en la prensa y medios de comunicación y cuando salen las publicaciones las denosta con una agresividad notable, como fue el caso reciente del diario español El País. 

El asunto del exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos causo gran revuelo por el final tan inesperado. Muchos nos preguntamos qué se negoció a cambio de la devolución del general. Es ocioso pensar que no se ofreció algo por ello, aunque el propio AMLO dijo ayer que nada negoció. Las Fuerzas Armadas, particularmente el Ejército Mexicano, son un protagonista político de primer orden. Inclusive puede decirse que es la institución con mayor peso y respeto en la vida institucional del país. La presión ejercida por la llamada “Cofradía” (de altos mandos militares) llevó al gobierno mexicano a aceptar el peligro de un enfrentamiento muy serio con el gobierno norteamericano para obtener la liberación del general Cienfuegos. Considerando la participación creciente de las Fuerzas Armadas en diversas áreas de política pública, es evidente el peso y la confianza que les tiene a los militares el Jefe del Ejecutivo. La eficiencia de la coacción castrense sobre el poder civil no da buenas señales a la democracia mexicana. En lo personal estoy seguro de que la insólita decisión de regresar al general a México fue a cambio de algo. Insisto en que hubo otra situación: la posibilidad real de que nuestro país quitará a la Guardia Nacional de la frontera sur para contener la migración de centroamericanos, africanos y asiáticos, que buscan llegar a Estados Unidos. También habría que hacer otra consideración que nunca van a reconocer en el gobierno de López Obrador: que la ofensiva diplomática para que se resolviera el tema de Cienfuegos en Estados Unidos fue tan vigorosa, dado el impulso de los  militares de más alto rango, y esto por una poderosa razón: si se hubiera permitido que juzgaran los norteamericanos a un exsecretario de la Defensa Nacional, lo que hubiera seguido, en unos años después de 2024, es que los acusados por el gobierno estadunidense podrían ser cualquiera de los altos funcionarios civiles y militares del actual gobierno de la 4 T. La sombra del fallido operativo en Culiacan en 2019 los perseguirá para siempre.

ES CUANTO

ADENDDUM:  grave situación padece los indígenas del municipio de Chilapa por el acoso y ataques constantes del grupo delictivo que opera en esa región. Pero ni el presidente municipal, ni el gobierno del estado, bueno ni “Malicia” se sientan con ellos para brindarle alguna ayuda. Ya veremos en el proceso electoral del 2021 el pago de facturas.

 

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