Armando Ventura 

Siendo un adolecente, me encontraba jugando fútbol en la calle cuando vi una acalorada discusión entre un señor de edad avanzada y uno más joven, vecinos ellos de mi colonia. Obviamente, dejamos de jugar –todos los chamacos allí reunidos- para estar al pendiente de esa discusión.

Al parecer, el pleito era porque el señor de edad avanzada le había prestado un dinero al papá del joven –de quien era su amigo- suscribiendo un pagaré entre ellos por el bendito préstamo y el “prestamista” ahora quería embargar su casa –la del hijo- porque ésta había sido dada en garantía por el dinero entregado.  Yo, por mi parte, no puedo asegurar que el préstamo haya sido cubierto por el papá de mi vecino, pero lo que sí recuerdo es que éste le gritaba -al “prestamista”- que su padre ya le había pagado la deuda, que Por qué le quería quitar su casa ahora? Contestándole:  “Porque eres su hijo”.

Con el correr del tiempo, nos enteramos que el padre del joven se había encargado de difamar al “prestamista” alegando que era un mal amigo y aprovechado; que en aquel momento, le dijo que no le cobraría intereses y que sólo le pagaría lo prestado, por lo que era un usurero ventajista; “quemándolo” ante los vecinos en toda la colonia. Sin embargo, lo único que el señor hizo fue ayudar a su vecino prestándole una cantidad de dinero para que a su “amigo” no lo embargara el banco su propiedad para así recuperarla; siendo, en efecto, un préstamo entre amigos, sin intereses y a pagar cuando se  pudiera.  

Pero, ¿qué hizo cambiar la voluntad del “ventajoso amigo” para desquitarse con la propiedad del hijo? Tal vez, no le haya gustado al “salvador del embargo” que su amigo lo difamara y exhibiera con su  comunidad, dejándolo como el malo cuando en realidad era todo lo contrario. 

Posiblemente, los hijos no tengamos la culpa de los actos que realicen nuestros padres, pero si nuestros padres se comportaron de forma incorrecta con alguien dejando en mal su honor o buen nombre, no esperaremos a que solamente se desquiten con quien directamente les hizo un daño sino también la “agarran” con sus descendientes…aunque en la realidad no tengan culpa alguna.

Traigo esto a colación por lo que puede ocurrirle a otro descendiente: Evelyn Salgado Pineda, la hoy autonombrada “Torita”. Joven mujer entrada en la política de altura al ganar una elección constitucional y convertirse en la primera gobernadora en el estado de Guerrero. Sin embargo, hoy, esa “Torita” se encuentra desgastada y en la última corrida por tanta faena; actualmente, ya en pose de estocada por parte del matador Reyes Rodríguez –magistrado ponente del Trife- fijando su espada -con la leyenda “sentencia” en el acero- y dirigida a la humanidad de la aguerrida “Torita”.

Esperando -la hija del Toro- que al momento de tirarse a matar el magistrado Reyes Rodríguez falle su estocada definitiva y le den el indulto a la “Torita” por dar una buena faena y no ser responsable de los errores y bravuconadas de la  ganadería de su señor padre, quien a lo largo de la campaña electoral -por los municipios de Guerrero- no dejaba pasar en ningún momento –incitando en sus mítines- la eterna amenaza gritando a los asistentes: “EL INE Y EL TRIFE VAN A CAER…VAN A CAER”.  Ahora, las cosas en la corrida pueden cambiar; la estocada final puede llegar con la certeza de propiciar una segunda derrota a la casa ganadera –MORENA-, que seleccionó a los “toros de lidia” y que a la postre, de resultar fatal esa estocada, también será el final de un sueño, en los que los que cayeron en la arena…fueron otros.

Desgraciadamente para los aficionados a esa corrida, no depende del respetable –afiliados y simpatizantes- el indulto a la “Torita” sino única y exclusivamente del matador Reyes Rodríguez, quien con el sólo blandir de su espada preocupa al futuro de la casa ganadera y, en consecuencia,  a su abolengo como criadores de toros.

La impugnación realizada por la coalición PRI-PRD sabía por qué valía la pena realizarla, pues entre sus agravios el de más peso es la ilegibilidad de la candidata, en virtud de que el argumento empleado es factible de ser procedente de anulación si se demuestra que la hoy gobernadora electa –todavía- no estaba legalmente registrada como precandidata a ese cargo de elección, como sí lo estuvieron los más de ocho aspirantes registrados. 

Por ello, es posible que existan argumentos legales para declarar nula la elección en el estado y se ordene llevar a cabo otros comicios, en los cuales ni Felix ni Evelyn –al igual que Adela Román, Luis Walton, Pablo Amílcar Sandoval, entre otros-  podrán competir, dejando la puerta abierta a los demás precandidatos que no se encuentran impedidos para contender y reunieron los requisitos para su registro electoral en el año 2020.

Pero en el supuesto de que no se dé el caso de anular la elección –cosa poco probable- y sólo ordenen que suplan al gobernador electo -por existir ya el triunfo electoral del partido Morena-, no se extrañe querido lector que el elegido sea: –por mandato de ya saben quién- FELIX SALGADO MACEDONIO para suplir a su hija como gobernadora electa, pues hay que recordar que aunque fue impedido por el mismo Trife para contender en la elección por no demostrar gastos de precampaña para ser candidato -por su partido Morena- para gobernador en una jornada electoral, esa resolución del Tribunal no señala de manera directa, enfática y especial que no pueda ser gobernador del estado si el partido ganador de la elección lo postula para ese encargo constitucional…Al tiempo.

 

*venturarmando@hotmail.com

 

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