Por Fredid Román Román

La tarea no será nada fácil, los retos que enfrentará en estos dos años como rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, el doctor José Alfredo Romero Olea, serán enormes, sin embargo la comunidad universitaria y el pueblo de Guerrero confían en la capacidad y amor por la máxima casa de estudios del nuevo jefe político y en consecuencia sabrá conducir por la ruta de la superación académica a aquella.

Independientemente de las amenazas que enfrenta toda institución pública que se sostiene presupuestariamente de las bondades del gobierno federal y estatal en turno vía subsidio, la UAGro sabrá enfrentar los retos postpandémicos que exigen mayor imaginación y mas inclusión para darle legitimidad a toda actividad que se conecte con las necesidades de la sociedad.

Los guerrerenses hemos sido testigos de la paulatina transformación académica de nuestra máxima casa de estudios, que en menos de una década pasó a ser considerada como una de las instituciones educativas de mayor prestigio académico y en la investigación, luego de por varias décadas ser estigmatizada como nido de revoltosos y guerrilleros.

La tarea de esta transformación no fue nada fácil, como toda transformación, pues los últimos dos o 3 rectores tuvieron que enfrentar una serie de inercias y vicios que sometían a la investigación y a la academia a intereses oscuros de esos grupos radicales que respondían a patrones a veces allende las fronteras mexicanas. Esto paralizó en extremo las actividades sustantivas de una Universidad que surgió a través de sangre derramada por guerrerenses y no de aquellos que la han usufructuado en los últimos años, sin importarle el porvenir de los jóvenes guerrerenses, quizá porque muchos no eran de acá.

En los últimos 15 años la UAGro dejó de convertirse en una institución enemiga de otras instituciones de gobierno, dejo de ser confrontativa afectando en sus movilizaciones la tranquilidad y economía de los chilpancingueños, para ser hoy por hoy una Universidad expulsora de profesionistas suficientemente preparados, capacitados y capaces de transformar el entorno social de nuestra entidad.

En su toma de protesta como nuevo rector José Alfredo Romero Olea, sabe que el reto no será nada fácil, pues tiene que seguir conduciendo a la UAGro por el sendero de la académica, la ciencia y la investigación con inclusión social. Y este compromiso lo han asumido en su mayoría la comunidad universitaria, a excepción de los enemigos de siempre, los luditas, esos enemigos que desprecian la academia y permanecen agazapados para seguir medrando con una universidad que sirva a sus intereses y no a los de la colectividad y sociedad suriana.

En el marco del bicentenario de la promulgación de la independencia de México, Romero Olea rindió protesta como nuevo rector de la UAGro en un evento inédito porque la pandemia obligó a que el evento se realizara de manera virtual, pero no por eso dejó de ser importante por lo que significa este tipo de eventos donde se manifiesta el compromiso del nuevo líder.

En su mensaje de toma de protesta, el nuevo rector destacó la participación de la institución en las tareas propias del combate  al virus del covid 19. Hizo un repaso también de la evolución del instituto literario, colegio del estado, antecedentes de la UAGro que obtuvo su autonomía en el 60. Habló también de la Universidad-Pueblo que concibió Rosalío Wences Reza.

Y su consolidación como una auténtica institución comprometida con la preparación profesional de la comunidad estudiantil, a través del proyecto que ha dado origen a la nueva Universidad que privilegia la academia, la investigación la ciencia y la tecnología y que llevara a su máxima representación el ex rector Javier Saldaña, para ubicarla en el contexto de las mejores universidades públicas del país.

Una Universidad de Calidad con Inclusión Social, que privilegia la academia y la planeación que ha instalada a nuestra máxima casa de estudios en el ámbito nacional de la universidades de prestigio. Ese es el compromiso que asumió para estos dos años de su rectorado el doctor José Alfredo Romero Olea, mejor conocido en el ámbito académico y deportivo como Olea. Y seguro cumplirá su compromiso porque tiene la experiencia y lo mas valioso; siente amor por la UAGro, por su origen cien por ciento universitario.

ESQUIRLAS.

-El primero de octubre se abrirá la página para el registro de aquellos niños de 12 a 17 años que presenten factores de riesgo para que pueden ser vacunados contra la Covid-19. Finalmente se impuso la razón de aquellos que exigían la vacunación a los niños como se está haciendo ya en otros países, sobre todo en el regreso a las aulas.

-Mañana se dará el relevo constitucional en los 80 ayuntamientos con la instalación de los nuevos cabildos que iniciarán labores en condiciones complicadas por la herencia que recibirán, sobre todo en materia financiera, pues casi todos los ayuntamientos se encuentran en bancarrota, La tarea no será nada fácil para las autoridades entrantes, pero no debe preocupar eso, porque esto es cíclico, cada 3 años se presenta pues los que llegan lo hacen sin nada y cuando se van, hasta el perico, metafóricamente, se llevan.

-Hay tiro!!! Como dicen los comentaristas boxísticos de una televisora nacional, entre la diputada local Yoloctzin Domínguez y la dirigente de trabajadores del sector salud, Beatriz Vélez Núñez. El pleito parece ser el salario que percibe cada una pues la primera dice que la segunda gana casi 100 mil pesos y la diputada dice percibir nominalmente 17 mil pesos. Lo sorprendente de este pleito femenil es el grado de cinismo de la diputada que cree que los guerrerenses somos tontos para creer que gana eso. Quizá eso aparezca en la nómina para no pagar impuestos, pero soterradamente ha de cobrar otros 100 mil pesos extras quincenalmente. Sin que se considere violencia de género, aquí aplicará aquel refrán que dice que “el tonto cree que los otros son tontos”?

-Fructífera reunión entre el ex gobernador Ángel Aguirre Rivero y el regidor electo de Acapulco René Juárez Albarrán, hijo del ex gobernador René Juárez Cisneros. Fue un diálogo muy cultivador por las anécdotas que compartieron y que la mayoría circularon sobre la vida y obra de recientemente finado René Juárez. Fue de mucho aprendiza político para el regidor electo.

-Hombre leal y agradecido, el gobernador Astudillo acudió a la guardia de honor que el priismo guerrerense montó ante la estatua del ex gobernador José Francisco Ruiz Massieu que se ubica frente al congreso local a 27 años de su cobarde asesinato. En sus redes sociales el gobernador Astudillo recordó la fecha y a su jefe, maestro y amigo de “quien recibía consejos en mi desarrollo político, los cuales he aplicado como gobernador; la disciplina, la concentración, la atención permanente a los conflictos”, escribió.

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