por Enrique Silva M.

AL volante

Con que facilidad culpamos al personal médico cuando las cosas no salen bien en nuestra salud e incluso fallece un familiar, no es historia nueva saber que alguien falleció y que su familia culpe a los médicos o a la institución de salud de su muerte…”me lo mataron, venía bien, entró por una cosa y murió por otra”, etc. son algunas frases recurrentes que se escuchan tras un fatal desenlace, pero pocas veces se es honesto al reconocer que ya venía arrastrando diversos padecimientos el familiar, que existía un descuido en la salud, alimentación, tratamiento y estilo de vida, NO, es más fácil decir “me lo mataron” a reconocer que los descuidos fueron matando poco a poco a un ser querido, es más fácil acusar negligencia médica que reconocer negligencia personal o familiar.

 

 Con el CORONAVIRUS se ha presentado con mayor frecuencia ese tipo de desacertados comentarios culpando al personal de salud en lugar de reconocer el esfuerzo e incluso el riesgo que ellos mismos enfrentan todos los días, vale recordar que parte de ese personal ha perdido la vida en esa batalla que a todos nos tomó por sorpresa.

 

 Es cierto y hay que reconocer también que alguna parte de ese personal no tiene la mejor actitud en el trato con las personas, pero de ahí a que un día se levanten con la idea de “matar a alguien” nada que ver y resulta injusto acusar sin bases o fundamentos.

 

¿Cuántos de nosotros realmente procuramos un estilo de vida sano que permita garantizar un óptimo estado de salud?¿realmente es culpable un médico de la muerte de alguien a quien ha visto una o dos veces y que acudió ante la presencia ya de un malestar?

 

 ¿Algún día seremos capaces de reconocer nuestras culpas sin responsabilizar a otros?

 

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