Aunque no muchos conocen su trayectoria fuera del trío musical Moenia, Alejandro Midi ha sabido destacar por cuenta propia como un gran dj mexicano. Lo hizo desde inicios de los años 90, cuando aquel estilo aún se encontraba en su momento más underground.

El éxito que cosechó como tecladista de Moenia, no obstante, lo hizo distanciarse de su carrera individual, aunque en años recientes la retomó para seguir creando canciones y generar un mayor vínculo con la gente que lo sigue.

Su talento lo ha llevado a participar en festivales como el EDC, Ultra Sound México y Day Dream Barcelona, entre otros.

Con Moenia, por otro lado, ha cosechado grandes éxitos como las ya clásicas canciones “Déjame entrar”, “Manto estelar” y “¿En qué momento pasó?”, además de recibir varios premios.

En 2005 festejaron sus primeros 10 años de carrera artística con un concierto en el Auditorio Nacional que quedó plasmado en su álbum HitsLive.

¿A qué le tienes miedo?

A la inseguridad de mis hijos. Cuando aún no era papá, prácticamente no le tenía miedo a nada, sí me preocupaba por mi familia y la salud, obviamente, pero no conocí el miedo real hasta que tuve hijos. Dejé de ser el centro del universo y ya es alguien más, entonces empieza a dar miedo; puedes tomarlo de muchas formas, porque también es padre sentir esa responsabilidad de cuidar y proteger a alguien como a los hijos; se siente muy bonito.

¿Qué prefieres: mar o bosque?

Me gusta mucho el mar, soy de los que ha nadado en el mar desde los 10 años; mi mamá me dejaba nadando en Acapulco… yo a mis hijos no los dejo hacer eso.

¿Qué experiencia te ha marcado a lo largo de tu vida?

Te voy a contar una negativa y otra positiva: en 2001 murieron mi hermana de 37 años y mi hermano de 39, fueron diferentes motivos en distintos momentos, pero el mismo año. Yo estaba de gira con Moenia y fue muy bizarra la situación, porque al mismo tiempo estaba con trabajo constante, giras, conciertos y no te cae el veinte hasta que pasan los días. Por eso vivo tomándome riesgos, siendo pleno: cuando hay que enfiestar, enfiesto, y cuando hay que meterse al mar, lo hago. Por eso cada cosa que hago la disfruto mucho, pienso en lo que les faltó hacer a ellos dos.

La situación positiva fue el último concierto de Moenia en el Auditorio Nacional, me marcó porque era la primera vez que iban mis hijos a verme; me habían visto, pero no en el Auditorio Nacional. Fue un show espectacular, subían y bajaban la pantalla, elevadores… ellos estaban como: ¿ese güey es mi papá? No lo podían creer, es el concierto que más he disfrutado.

¿Alguna situación de la cual te arrepientas?

Tengo una muy chistosa y creo que además nunca la he platicado: fui invitado al programa de Silvia Olmedo —un programa sobre sexo—, asistí dos veces, el primer programa estuvo leve, el segundo dije muchas cosas y lo vio la familia de Antonina, mi esposa; hablé de ciertos fetiches, el porno… y ya no cuento más porque eso fue lo leve y ahora que lo recuerdo, me da ya mucha pena…

¿Libro o cinta favorita?

Tengo muchas, pero Blade Runner de 1984 tuvo mucho que ver en mi carrera, influyó en que me dedicara a la música electrónica; era un niño y escuchaba la música de la película, muy futurista. También La sociedad de los poetas muertos, esas dos y recientemente Interestelar. La he visto como cuatro veces seguidas para entender la escena tiempo-espacio. Es mi top 3.

Si no fueras músico, ¿qué te habría gustado hacer?

Me agrada la arquitectura, soy muy fanático, o tal vez hubiera sido diseñador. Ahí están pegaditas las dos, siempre me han gustado, de hecho todos lo diseños que saco en mis sencillos los hago yo, me gusta hacer dibujos, maquetas.

¿Tienes alguna fobia?

No sé si se le puede llamar fobia, pero caer del techo de un edificio: me da miedo asomarme desde la altura, donde ya no hay nada, sentir el aire y que te puedas caer; me da mucho miedo, no hablo desde un piso alto, sino de un lugar al tope, ese límite en el que más arriba ya no hay nada

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