Un dron cargado de explosivos atacó este martes un aeropuerto en el suroeste de Arabia Saudita, donde hirió a ocho personas y causó daños en un avión civil, según la televisión estatal. Se trató de un nuevo ataque al reino saudí desde que intervino en la enquistada guerra en Yemen.

La coalición liderada por Arabia Saudita, que combate en Yemen, acusó a los rebeldes hutíes apoyados por Irán del atentado en el aeropuerto Abha, el segundo de esa clase que sufre dicha terminal en 24 horas. El ataque anterior no dejó víctimas.

Los hutíes no se han responsabilizado del ataque y tampoco han comentado nada al respecto.

Riad, capital de país, no dio más detalles del ataque, más allá de decir que sus fuerzas habían “interceptado” el dron explosivo, y que había herido a ciudadanos de BangladeshNepal e India. Un hombre bangladesí estaba grave, informó escuetamente la coalición.

El ataque se produjo apenas unos días después de que misiles y drones se estrellaran contra una importante base militar en el sur de Yemen y mataran al menos a 30 tropas yemeníes, en uno de los ataques más mortales en la larga guerra civil del país. Nadie reclamó la autoría del ataque, similar a otros de los rebeldes con apoyo iraní.

Desde 2015, los rebeldes hutíes en Yemen que luchan contra la coalición que lidera Riad han atacado aeropuertos internacionales, instalaciones militares y crucial infraestructura petrolera dentro de Arabia Saudita.

Esos ataques, a menudo cerca de las ciudades sureñas de Abha y Jizan, han causado pocos daños de consideración, pero a lo largo de los años han matado a una persona, herido a decenas y sacudido los mercados globales de crudo.

La campaña saudí de ataques aéreos en Yemen ha provocado críticas internacionales por matar a civiles, golpear objetivos no militares como hospitales y celebraciones de bodas y destruir infraestructuras en el país más pobre Arabia Saudita.

La guerra de Yemen se ha encajado en un sangriento punto intermedio mientras crecen los esfuerzos diplomáticos por detener la violencia. En los últimos meses, los hutíes han acelerado sus esfuerzos por arrebatar al gobierno el bastión petrolero de Marib y aumentado sus ataques transfronterizos sobre el reino.

La guerra ha matado a unas 130 mil personas y provocado el peor desastre humanitario del mundo.