Por Enrique Silva M.

Un programa que impulsó el gobierno federal que está concluyendo fue el de VIAJEMOS POR MÉXICO para ofrecer la marca como un solo destino con sus distintas ofertas y según los números que se han dado a conocer se obtuvieron buenos resultados, incluso se posicionó México en el gusto del turismo internacional y eso es excelente, donde no se ha puesto mucha atención es en mejorar la calidad en el servicio que se ofrece para transportar, recibir y atender a los vacacionistas sean nacionales o extranjeros.

De muy poco sirve ofrecer conectividad aérea si el servicio de las aerolíneas deja mucho que desear, desde el trato poco amable del personal de seguridad en los aeropuertos, los recepcionistas, el robo y pérdida constante de equipaje hasta aviones incómodos sobre todo en aerolíneas de vuelos nacionales; superado ese trauma viene el de las mafias que controlan los servicios de taxis con tarifas tan caras casi como el vuelo mismo, el caso concreto del aeropuerto de Acapulco lo ilustra, o que tal las carísimas tarifas de estacionamiento de terminales aéreas.

Si el viaje por México es en autobús las molestias no son menores, los pretextos permanentes para no aplicar descuentos a adultos mayores o a maestros y alumnos en receso escolar, el absurdo cobro por el uso de sanitarios por un servicio que ya pagaste y no se diga ya a bordo las inesperadas escalas de los choferes para subir vendedores en la carretera, para bajar a almorzar ellos o para subir “amiguitas” o pasaje extra a medio camino.

Ahora que si el viaje es en vehículo hay que enfrentarse al riesgo de ser asaltados por grupos delictivos que controlan ciertas zonas del país, a condiciones inaceptables de las carreteras y volvemos al ejemplo de la Autopista del sol, cara, en pésimas condiciones y peligrosa.

El gobierno federal hizo esfuerzos que resultaron truncos, tal vez les faltó visión desde el punto de vista del propio turista y no del punto de vista del funcionario a quien todos en el sector le hacen caravanas para quedar bien, faltó insisto consultar a los propios vacacionistas para conocer su nivel de satisfacción por el viaje realizado desde su salida hasta su regreso.

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