Roberto Santos

Un pequeño éxito que logra el PT en Tlapa al tumbar al candidato de Morena, mediante el uso de la ley.

A través de la interposición de una impugnación del PT, el Tribunal Estatal Electoral revocó la candidatura de Marco Antonio García Morales por la alcaldía de Tlapa.

El asunto es que este candidato no cumple el requisito de la residencia de cinco años exigidos por la ley.

El TEE declaró fundada la impugnación del PT y echó abajo la candidatura de García Morales y le impuso a Morena un plazo para informar el nombre del sustituto.

Lo paradójico del asunto es que el representante de Morena en lugar de reaccionar con la ley en la mano, reaccionó visceralmente y acusa al PT de hacerle el trabajo sucio al PRI.  

Y porque el PT es aliado de Morena en la elección a la presidencia de la república.

A nivel local –y nacional- los dirigentes de Morena padecen una especie de paranoia, porque en todos ven enemigos y éstos con los colores del tricolor.

Pero su autoritarismo, verticalismo y valemadrismo al pretender imponer candidatos en contra de la ley, cada vez se hace más evidente.

Lo que sí es grave es que pretendan desconocer la ley y no acepten que han cometido traspiés, y salgan con que es el PRI el culpable de esas pifias legales que ha cometido este candidato y su partido.

BIEN POR LAS AUTORIDADES, QUIENES ya han empezado a detener a quienes participaron en el asesinado de tres militares y policías en la comunidad el Pozo, de Coyuca de Catalán, al acudir a resguardar a la familia del  candidato asesinado, Abel Montúfar Mendoza.

Esta acción, que agravió al Estado mexicano, al Ejército y al gobierno estatal, así como a la familia del candidato,  tendrá consecuencias para el grupo que cometió estos crímenes.

El gobierno del estado, Héctor Astudillo y la Sedena han fijado el compromiso de encontrar a los culpables de este ataque en contra de los militares y de Abel Montúfar.

Este ya basta debería ser compartido por la sociedad en su conjunto, porque ha descompuesto algunas zonas de la Tierra Caliente, y debería confiar en las instituciones y en el gobernador de que se van a detener a quienes asesinaron a Abel, y quemaron las instalaciones de la Coca Cola.

Hoy es más urgente que nunca porque la violencia en Tierra Caliente está dañando el proceso electoral y está orillando a candidatos a dejar su participación política por miedo a perder la vida.  

 

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