Por Jacko Badillo

La que para muchos puede ser quizá la época más esperada del año por las familias, especialmente para los niños, como lo son las festividades decembrinas y de fin e inicio de año, finalmente concluyeron con la reciente celebración del Día de Reyes.

Y digo especialmente por los pequeñines porque son ellos los que con mayor ilusión aguardan la llegada en esas fechas tanto del mismísimo Santa Claus como de los queridos Reyes Magos, a quienes esperan lleguen cargados de regalos que les llenen de alegría.

Lamentablemente no en todos los hogares puede concretarse esa bendita complicidad que los adultos sabemos se da entre esos barbudos personajes que son parte de nuestras tradiciones y costumbres, y los padres de familia, por ello hay lugares que por más cartas que escriban los niños y coloquen en el árbol navideño o en los zapatos ni Santa ni los Reyes acuden a esa cita.

Por eso a través de la asociación civil “JACKOmienza” año con año, junto con un gran equipo de colaboradores y el apoyo invaluable e incondicional de mi esposa Ale Mena, nos damos a la tarea de contribuir con nuestro granito de arena y con recursos propios, producto del trabajo con el que nos bendice Dios, visitando colonias, barrios y comunidades rurales, sobre todo de las zonas más marginadas, entregando juguetes y regalos para los niños, que aunque modestos llevan todo nuestro cariño porque es el fruto del esfuerzo que nace de nuestros corazones.

Más allá de cuestiones políticas o proyectos personales, estas acciones nos dan la oportunidad de alimentarnos con esas sonrisas que logramos arrancar de los rostros de esos angelitos que con emoción nos reciben, y a la vez nos permiten enseñar a nuestros cachorros (mis adorados hijos) el valor de la generosidad, algo que ellos desde su corta edad han ido asimilando, y eso nos llena de orgullo como padres.

Nada mejor que sembrar amor y valores en nuestros hijos, llevando a la vez a nuestros semejantes un mensaje de paz, respeto y comunión; esa es la mayor herencia que podemos dejarles.

Mientras tanto… ¡Jálalo que es pargo!

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