Por Ofelia Reza

Lo impensable, lo increíble, lo jamás pensado hasta hace unos meses, lo temido por otros hasta hace pocas horas, se concretó oficialmente la noche del primero de julio pasado a tan solo quince minutos del cierre de las casillas, el ganador de la presidencia de la república es López Obrador “El Peje”.

El reloj marcaba las veinte horas y nueve minutos, luego del cierre de casillas en el país, cuando José Antonio Meade, ¡Sí! , increíble, el mero mero, el candidato del PRI – Salió ante los medios a reconocer su derrota y anunciar el triunfo del abanderado de MORENA.

Mientras tanto en Acapulco los votantes comienzan a salir temprano. Los votantes llevan ya en la mente el voto cromático, todos por guinda.

Las horas transcurren y al cierre de las casillas los grupos de los contendientes esperan en diferentes  sitios de reunión. Los priistas se empiezan a reunir en los restaurantes y cafés cercanos a la Diana cazadora (fuente en la costera), a las 18:45 un grupo de más de 15 todos representantes de grupo eufóricos esperan noticias, aparece un personaje de gobernación federal y dirigiéndose a los presentes con voz clara les dice: “ya los chingaron” ganó Adela Román.

Ocurrido lo anterior la alegría se apodera de los morenistas. Se escuchan claxonazos en las calles y avenidas del puerto, poco a poco corre el rumor de que la candidata guinda es la buena; La gente acude al zócalo para festejar, no era para menos.

Fueron muchos años de esa espera. Dieciocho por AMLO, muchos lloraron de alegría e incredulidad,  al fin al tercer intento lo consiguieron, al fin las puertas se abrieron; Morena y sus candidatos arrasan.

Se acabó el dicho del expresidente  Adolfo López Mateos, que expresaba que la política solo servía para hacer al rico pobre, al pobre lo hizo pendejo, al pendejo lo hizo político y al político lo hizo rico.

Esta revolución, es la revolución del cerebro de los ciudadanos que por fin comienzan a pensar. Aquí está el cambio ¡consérvalo!.

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