Por Ignacio Hernández Meneses

“A 25 años de la masacre de Aguas Blancas lo que nosotros vemos es que siguen escondiendo la verdad y sigue inalcanzable la justicia”, denunció Julio Mata Montiel, secretario ejecutivo de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos, en ocasión del cuarto de siglo luctuoso de la matanza de 17 campesinos el 28 de junio de 1995.

Ayer, luego de colocarse una ofrenda floral en el monumento a los caídos y al presidir una videoconferencia, Mata Montiel demandó la libertad de los presos político de la OCSS, Orlando Ávila Mesino, Gerónimo Hernández Refugio, Antonio Barragán Carrasco y Gilberto Aguirre Bahena.

El promotor y defensor de derechos humanos sostuvo con firmeza que “los criminales, muchos de ellos siguen vivos y en diferentes puestos públicos, ahora que se reciclan en el partido Morena, y siguen controlando que no haya verdad y justicia”.

“La impunidad sigue imperando en todo el país, la Cuarta Transformación de la República hasta hoy no ha sido tal, seguimos teniendo un Estado que tiene dos caras, hacia el exterior se maneja en el sentido de que es democrático pero al interior, la verdad y la justicia siguen siendo inalcanzables”, enfatizó sin embargo, reconoció que en lo que va del presente gobierno federal no ha habido hasta hoy ningún acto de represión al movimiento social.

Reconoció que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador lucha contra la corrupción, “pero no hay verdad”.

El aguerrido defensor de los derechos humanos lamentó que la matanza de Aguas Blancas “es una herida que aún no cierra, es un botón de muestra que deja ver todas las deficiencias del Estado, que sirven de manto de protección de criminales que siguen actuando”.

“La terca realidad no hace ver que la impunidad es la constante, de nada sirven reformas a la Constitución o que México suscriba acuerdos internacionales para proteger las garantías si en la práctica no las cumple”, reiteró con firmeza.

Recordó que exactamente el 28 de junio de 1995, los campesinos acribillados se dirigían al Ayuntamiento de Atoyac a realizar una protesta, para exigir la presentación con vida de Gilberto Romero Vázquez, desaparecido el 25 de mayo de 1995, “entonces a un mes, en el camino son masacrados, y de ahí viene una cadena de desapariciones forzadas, presos, todos de la OCCS, Bertoldo, Benigno, Hilario Mesino y otros, y así, se vino perpetrando crímenes de lesa humanidad en Guerrero”.

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