Bernardo Torres

Chilpancingo, Guerrero.- La demolición en los próximos días de 32 viviendas del Fraccionamiento “Nuevo Mirador” al sur de Chilpancingo, consuma el fracaso del “Plan Nuevo Guerrero”, que implementó el gobierno federal en 2013 para reubicar a miles de familia damnificadas por la Tormenta Tropical “Manuel” y el huracán “Ingrid”.

Las viviendas que fueron construidas con material deficiente y sobre terreno arcilloso, según un dictamen de la Secretaría de Protección Civil del Estado, debieron ser demolidas desde el año pasado, a que representaban no solo un riesgo para quienes las habitaran, sino para las viviendas en la parte de abajo.

La encargada de despacho de la delegación en Guerrero de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano, Alma Aurora Jiménez, informó desde a principios de esta semana que se iniciaría con la demolición, pero se ha ido posponiendo y sería hasta el próximo lunes cuando inicie dicha acción.

En el sitio donde se encuentran las casas dañadas, no se volverá a construir, y quedará como área verde y de protección al resto del fraccionamiento, “el terraplén que está ahí se va reforzar, ahí no vivía nadie, no habían sido asignadas a nadie, en virtud de que ya sabíamos que tenían un problema estructural”.

De manera temporal, 40 familias que habitan en la manzana contigua a la que se demolerá, serán albergadas en un refugio que se habilitará en el mismo fraccionamiento, para evitar ponerlos en riesgo mientras dure el uso de maquinaria pesada, informaron las autoridades.

Este viernes daría inicio la demolición de las viviendas evidentemente dañadas, sin embargo no se culminó con la instalación de un muro de madera para proteger al resto de las viviendas, y probablemente sea hasta el lunes, una vez generadas las condiciones.

Durante la mañana de este día se pudo observar que personas ajenas a los domicilios, desprendieron los últimos pedazos de herrería útiles para venderlos como “fierro viejo”.

Los trabajos de reconstrucción del “Plan Nuevo Guerrero”, no fueron concluidos en la mayoría de los fraccionamientos, como es el caso El Balzamar, Azinyahualco, El fresno, Papagayo, Chichihualco, y en otras comunidades ni siquiera inició como en San Vicente y Chicahuales.

Y es que las empresas abandonaron las construcciones llevándose el recurso que se les había asignado, o algunos fraccionamientos que fueron terminados casi en su totalidad aun no cuentan con servicios, lo cual correspondía a los municipios, pero tampoco han hecho su parte.

Por parte de la Sedatu, hay presentadas ante la Procuraduría General de la República (PGR) al menos 27 denuncias en contra de empresas que no terminaron sus trabajos, pero según la delegada provisional tienen contemplado que para el mes de noviembre la reconstrucción quede terminada al menos a un 95 por ciento.

Problemas como estos se presentaron en toda la entidad donde hubo damnificados, pero se acentuó en la región de la Montaña, en Chilpancingo y Acapulco.

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