Por Ignacio Hernández Meneses.

Saludable la propuesta del compañero presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de descentralizar a la Secretaría de Salud y reubicarla en Guerrero. Aunque no se sabe a ciencia cierta las particularidades de este proyecto de trasladar a la mayoría de las secretarías de estado, pero desde luego que estos cambios deben contemplarse en el Presupuesto 2019 y fundamentado en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024. En este proceso, el naciente gobierno de la República –que cuenta con un amplio respaldo de la soberanía popular-, va toparse con problemas laborales y de logística, pero ante todo, tenemos que valorar que es de suma importancia por las condiciones de pobreza y de salud que vive el pueblo de Guerrero. A reserva que el nuevo gobierne presente el diagnóstico en pobreza y salud, lo que se ve es que tenemos 18 años consecutivos de que la Sedesol federal va de fracaso en fracaso con sus programas sociales orientados a enfrentar la pobreza, entre ellos, “Sin hambre”, cuyo dictamen señala que antes había 49.5% de pobres ahora son 53.4 porcentual en México. Tan solo en el régimen del último gobierno priista que aún preside Enrique Peña Nieto es que 7 de cada 10 niñas y niños indígenas viven en condiciones de pobreza extrema, lo que significa que estos infantes de pueblos originarios no van a tener las mismas oportunidades de adolescentes y adultos, y desde ahí, se les está echando hacia atrás, a la marginación. Estas cifras están sustentadas en la más reciente radiografía social del Consejo Nacional de Evaluación de políticas de desarrollo (Coneval), que nos indica que la pobreza no se ha reducido en el país. Y cuando hablamos de pobreza implica la falta de los servicios de salud, que lamentablemente van de la mano con la desnutrición, y todavía le quitamos un Hospital General a Acapulco, es grave y preocupante el panorama. Por ello, se ve con buenos ojos que opere aquí la Secretaría de Salud que en Guerrero empezó a descentralizarse desde 1997, pero falta mucho por hacer. Por ejemplo en Acapulco, la mayoría de los centros de salud carecen de lo más elemental, médicos y medicamentos. Y el mapa es peor en La Montaña y la Costa Chica; También el gobierno federal que entrará en funciones el 1 de diciembre venidero debe analizar a fondo el Seguro Popular, prestación que ni es Seguro ni tan Popular porque no ha ampliado su radio de atención a los beneficiarios, que es precisamente la población más pobre. Ojalá que la Secretaría de Salud en Guerrero no sea solo un mejoralito, sin una cirujía mayor para fortalecer la salud. Un voto de confianza pues, porque muchos votamos por el proyecto alternativo de nación ¡Primero los pobres!.

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