Por Ignacio Hernández Meneses

UN DATO:

“Tiempo de sanar. Visto desde la tanatología, una disciplina integral que estudia el proceso de la muerte, participar en este tipo de actividades contribuye a cerrar ciclos pendientes entre los seres vivos y los que han muerto, lo que también ayuda a lograr la paz interior”: Irma Lorena Zamudio, especialista.

El Día de Muertos una rica tradición que nos invita a la reflexión.

Es una costumbre ancestral, para algunos es un acto de fe, se cree en el retorno de los muertos y se hacen rituales el Día de los Fieles Difuntos, pero otros no lo hacen porque apenas acaban de pasar un duelo, nos explica Irma Lorena Zamudio, presidenta de la Asociación de Psicólogos y Tanatólogos, en ocasión del Día de Muertos.

Hasta en la muerte hay clasificaciones, honores, recuerdos y olvidos, dice la especialista en estos tratados del fin de la vida orgánica.

Sin duda, el día de muertos en México es más que una tradición. México cuenta con un Día de Muertos en el que se conjuga lo religioso y lo pagano, el miedo y la burla. Y como toda fiesta que se precie no olvida los dulces típicos, habituales en estas fechas.

Día de los Muertos, es una celebración sanadora para el alma. El 2 de noviembre es una fecha muy especial para los mexicanos, ya que es el día que se rinde culto a los seres queridos que han fallecido. Sin embargo, más allá de considerarse una excéntrica festividad, es un ritual que ayuda a la sanación emocional y espiritual de las personas.

Visto desde la tanatología, una disciplina integral que estudia el proceso de la muerte, participar en este tipo de actividades contribuye a cerrar ciclos pendientes entre los seres vivos y los que han muerto, lo que también ayuda a lograr la paz interior.

Cuando un ser querido muere se entra en duelo, un proceso de adaptación emocional. Debido a la intensidad emocional que implica la aceptación de la pérdida hay quienes evaden este tema y luego sienten un cargo de conciencia que los perjudicará. 

En el momento en que se participa en la elaboración de la ofrenda y se dedica tiempo para pensar y reflexionar en el ser querido que no está, existe un encuentro emocional y espiritual que ayudaría a cerrar el ciclo de esa pérdida.