Jaspe Venegas


“El coronavirus es ya emergencia internacional”. De golpe, la información genera psicosis e incertidumbre, principalmente por el desconocimiento del tema.

Seguramente usted ha visto “memes” o vídeo graciosos, o ha escuchado chistes sobre el famoso coronavirus. Pero muy seguramente no se ha detenido a investigar a fondo de qué se trata esta enfermedad que de pronto, de China para el mundo, empezó a ser el tema del momento.

Ayer, la Organización Mundial de la Salud declaró finalmente que el coronavirus, (cuyo origen resulta un misterio al estar relacionado con murciélagos y datos poco precisos), es una emergencia de salud pública internacional, pues hasta ahora ha dejado 170 muertes y alrededor de 8 mil infectados.

En ese contexto, pareciera, ahora sí, un tema serio. Sobre todo si tomamos en cuenta lo declarado por el director de la OMS, quien dijo que el virus se puede propagar más rápidamente si llega a un país con un sistema de salud pública débil. O sea, ¿México?

Y no es un dato alarmista. Es una realidad que vivimos los mexicanos. Nuestro sistema de salud pública tiene grandes y graves carencias y deficiencias, sin tomar en cuenta que actualmente el sector salud atraviesa por una crisis por el desabasto de medicamentos y secuelas de la puesta en marcha del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) que suple al Seguro Popular.

Sin embargo, como los mexicanos siempre somos muy chingones, todo está bajo control. “Todo está articulado y listo” ante un posible brote de coronavirus, dijo el director de Epidemiología de la Secretaría de Salud del gobierno federal, José Luis Alomía.

Difícil de creer, cuando ni siquiera hay cobertura médica suficiente, ni medicamentos para enfermos de cáncer y otros padecimientos. Así que, ¡más vale que el coronavirus no llegue a territorio mexicano!.

Mientras tanto hay estados que extreman medidas de prevención. Como el caso de Puebla, donde la llegada de un pasajero de 23 años de edad, provocó que se activaran los protocolos de seguridad de alerta sanitaria, pues el joven había estado una semana en China. Después de 14 días de mantenerlo en observación y no presentar síntomas, se descartó que fuera portador del virus.

Cortina de humo o grave realidad, no lo sabemos. Lo que sí se sabe es que los síntomas son similares a los de una gripe o influenza y en los casos más graves a una neumonía. Ojalá que las autoridades del sector salud manejen el asunto con la debida responsabilidad.

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