Juan José Romero

Luego de los señalamientos del obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza hacía el secretario general de gobierno Florencio Salazar, éste calificó al prelado católico como protagonista.

 

El fin de semana Rangel Mendoza aseguró que en una oficina y tomando café en el centro de Chilpancingo no se resuelven los problemas, mensaje dirigido al encargado de la política interna del estado.

“Falta a la verdad, ciertamente estoy en mi oficina resolviendo problemas y tengo colaboradores en el caso de Chautla lo he atendido como el de los desplazados puntualmente, el subsecretario Martín Maldonado que depende de mí, la delegada Norma Yolanda Armenta que depende de mí, tengo una serie de funcionarios competentes, responsables”, señaló.

En entrevista telefónica, Salazar Adame dijo que es tanto señalar que el obispo no atiende las parroquias porque no está en ellas, para lo cual están los sacerdotes y como obispo, recalcó es el encargado de la diócesis, “el revisa, él va y las visita” a las parroquias.

En su caso dijo sale de su oficina “cuando me toca salir” y argumentó que el tiempo que pasa en su oficina es porque le toca asegurarse que cada uno de sus colaboradores cumpla con las tareas que cada uno tiene, pero también por las constantes salidas del gobernador Héctor Astudillo, “y no es posible que yo también lo haga, alguien debe quedarse aquí atendiendo los asuntos que pudiera presentarse en el palacio de gobierno”.

Se refirió al obispo como alguien que ha trasgredido las leyes de asociaciones religiosas, lo cual han tenido que señalarlo ante la secretaría de Gobernación “porque es mi obligación”.

Y agregó: “no podemos admitir que ningún ministro religioso violente la normatividad establecida, el obispo lo hace con frecuencia incluso ha llegado a declarar que por encima de la ley del hombre, está la ley de dios, eso estaría bien para quienes son creyentes o somos creyentes pero en el ámbito de nuestra conciencia en nuestro ámbito religioso, lo que prevalece es la Constitución”, recalcó.

Llamó al obispo a reconocer lo que el mismo Jesús dijo, “dar el César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios, y él quiere para Dios lo que es del César”, sostuvo el funcionario.

Negó que en el gobierno estatal exista miedo al costo político como lo señalo el prelado católico, y puso como ejemplo el trabajo que realiza el gobernador, Héctor Astudillo que a diario se reúne con diversos actores sociales, y políticos, no obstante reconoció que el estado carece de la fuerza policiaca  suficiente para combatir la delincuencia organizada.

Recordó una plática con el obispo en donde le explico la complejidad del estado y los riesgos que pudiera correr en su intención de conciliar a los grupos delictivos, entre otros temas que trataron dijo el funcionario.

“Él dijo que si, que lo más correcto es que tuviéramos comunicación y que el actuaría con discreción, a los dos días declaró que yo le quería poner un bozal, es absolutamente absurda su declaración, en otra oportunidad salió una publicación en donde decía que yo tenía un aparato y que escuchaba sus conversaciones”, algo que el funcionario negó.

Ante esto, señaló que el líder religioso “está cargado de soberbia” aunado a las difamaciones y mentiras que dice, por lo que exhortó al prelado católico a estar más al pendiente de su labor pastoral, “porque se le están saliendo mucho católico de la iglesia y es una realidad”,   aseguró el funcionario estatal.

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