por Enrique Silva M.

17…si 17 son los aspirantes a ocupar la titularidad de la Fiscalía general del estado, 17 profesionales del derecho que atendieron la convocatoria hecha para ocupar dicho cargo, 17 destacados personajes conocedores de las leyes que buscan sacarse prácticamente el tigre en la rifa y enfrentar tremenda responsabilidad en un estado que al igual que la mayor parte del país enfrenta una grave crisis de violencia, impunidad e inseguridad, donde casi todos los sectores de la sociedad están contaminados, son al parecer 17 valientes, optimistas ¿o que para buscar tamaña responsabilidad?.

Tal efervescencia pudiera poner a pensar que es porque hay un gran botín o porque algo muy valioso regalan a quien se anime a asumir el cargo, ojalá que todos los que aspiran tengan claro lo que representa hacerlo y no al rato nos salgan que renunciaron por “motivos estrictamente personales”, o de plano por que no era lo que pensaban.

La pregunta es ¿si con la llegada del nuevo titular de la Fiscalía se corregirán viejos vicios muy arraigados en la dependencia y se llegará a cubrir las necesidades para que opere de manera adecuada? o seguirá siendo lo mismo solo que con otra cabeza y una vez más los ciudadanos tengan que pagar los platos rotos.

Si bien es cierto que la Fiscalía persigue e investiga delitos y no le compete la prevención de los mismos, la pronta solución de los casos que si le competen abonará a una mayor confianza de los ciudadanos en las instituciones ya que quienes acostumbran violar la ley lo piensen dos veces toda vez que si hay pronto y eficaz castigo.

Urge tener ya un nuevo titular de la Fiscalía, pero urge más tener resultados de cada caso que se presente y no acabe en el gran librero de las carpetas de investigación nunca concluidas.

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