Opinión: Azucena Salazar Pineda

Enfoque informativo

28/06/20

¿Por qué seguimos creyendo en las promesas de los políticos?.

¿Por qué seguimos creyendo en las promesas de los políticos?, A pesar que en sus discursos no han cambiado sus contenidos de propuestas, las personas nos aferramos a idealizar y soñar con un cambio genuino. Efectivamente, el contenido del discurso del político que mueve conciencias está muy diseñado a vender aire y expectativas, según vean la necesidad de su auditorio, les comparto un ejemplo, cada tres años en los municipios rurales la promesa de campaña de aumentar el costo del kilo del maíz se ha convertido como un cliché durante décadas, sin hacer cambios económicos en el sector campesino, sin embargo, es altamente rentable para seducir el oído de los productores y caen en la trampa de creer en la idea que la promesa les garantiza su supervivencia.

Para contestar esta pregunta, vamos a analizar la forma de cómo el cerebro procesa la información que entra por nuestros cinco sentidos. La investigadora Cordelia Fine, en sus análisis dice:  ’El cerebro te enseña un mundo ampliamente coloreado por la vanidad’, esto quiere decir que nuestro cerebro construye la realidad que le parece más cómoda para sobrevivir,  que la memoria y consciente es capaz de seleccionar las ideas placenteras que garantizan fácil desarrollo, poco esfuerzo y bienestar; es fácil definirse por la propuesta que garantice rápido crecimiento sin analizar la veracidad. 

Al mismo tiempo el cerebro puede desechar las ideas que proponen esfuerzo, trabajo, ahorro, disciplina y compromiso, ya que éste está diseñado para garantizar la supervivencia, más que pensar y analizar.  

Es peligroso decidir siempre por lo mediático, por lo de fácil esfuerzo y peor aún, es dejarnos seducir por la creencia que alguien más vendrá a cambiar tu realidad de contexto.

Entonces, un político carismático y con potencial en su oratoria se convierte en un excelente agente de engaño para la toma de decisiones en la ciudadanía. No es fácil distinguir a un político con propuestas factibles de desarrollo, a un político que sólo usa su discurso como estrategia de campaña y seduce al que lo escucha, por eso creo fundamental el empoderamiento ciudadano, donde tengamos elementos y conocimientos para distinguir la fragilidad que tiene el cerebro para tomar decisiones de sólo supervivencia y vivir al día o analizar y escudriñar contenidos.

Te propongo tres elementos que te ayudarán a entrenar tus pensamientos y emociones, para que tu mente sepa reconocer cuando estamos frente a una verdad genuina y factible, o un contenido diseñado para endulzar y seducir nuestro oído, los pensamientos enturbia nuestras decisiones y podría conducirnos a la eterna esperanza de que “ahora sí, es la buena, de que ahora sí, nos va a cumplir”. 

Antes de tomar una decisión tómate tiempo para realizar estas breves acciones:

Primer elemento. Analiza la información del discurso: Es importante que cotejes las promesas del pasado, si han sido cumplidas o no.

Segundo elemento. Usa estadísticas: Investiga si sus propuestas del político han movido los indicadores de tu interés; el CONEVAL tiene la información y a través del internet tienes libre acceso.

Tercero. Se responsable de tus decisiones: Para que una mentira continúe, debe de existir un receptor que la cree y la reproduce, entonces te invito a que cambies la parte que te corresponde a ti, sin culpar a terceros, tú tienes el poder de pedir a tus gobernantes  trabajo, honradez, compromiso y eficiencia; rompamos la dinámica de seguir dando poder a quien no da resultados.

Que no se cumpla en ti la frase del novelista y político André Malraux ’No es que la gente tenga el Gobierno que se merece, sino que tienen a los gobernantes que se le parecen’.

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