Por Ignacio Hernández Meneses

Por culpa de la CJNG y la Familia Michoacana, “mi pueblo está quedando vacío”, cuestionó el alcalde de Zirándaro de los Chávez, Gregorio Portillo Mendoza, quien reconoció que los habitantes viven en medio de una guerra de cárteles.

En este contexto, el preocupado edil calentano enfatizó que ese municipio está viviendo una grave crisis de inseguridad, que ha dejado al menos 10 mil desplazados en los últimos cinco años, y el apoyo de la federación y el estado no ha sido suficiente.

Expuso que este fin de semana integrantes de dos grupos armados se enfrentaron en la comunidad de El Cerano, de Zirándaro, por ello el Ejército y policías estatales arribaron a este poblado y desalojaron a las familias.

Acto seguido, las familias fueron llevadas a la cabecera municipal de Zirándaro, donde desde hace más de dos semanas permanecen refugiadas otras  mil personas desplazadas por la violencia.

El presidente municipal, el morenista Gregorio Portillo Mendoza, reconoce que los habitantes viven en medio de una guerra de cárteles y una crisis de inseguridad, y reconoce que esta situación de seguridad en su municipio es difícil de controlar por las zonas casi inaccesibles, ventaja que buscan los cárteles, además de contar solo con tres policías certificados.

Expuso que este clima de violencia ha impactado en el principal motor de la economía la ganadería, ya que la asociación ganadera local pasó de facturar 23 mil cabezas en 2001 a 2 mil 300 en este año, pasando por una crisis en 2016, cuando solo se registraron 500 animales.

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