Enrique Castillo González

Han pasado ya 4 años y no queda duda, aquella noche del 26 de septiembre le marcó la vida no sólo al Gobierno del Estado de Guerrero, también al grupo en el poder del Gobierno Federal. La violenta reacción que tuvieron los Policías Municipales de Iguala y Cocula contra estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa sirvió para que el mundo se diera cuenta del que y como el ESTADO MEXICANO se diluía en una hoguera. Pero, permitan ustedes, leales 9 lectores, que ataque (sic) el tema desde una óptica diferente, es decir, más que ahondar en el reclamo de -vivos se los llevaron, vivíos los queremos- lo que haremos en este Patrullamiento será traer a la mesa el tema de el “mercado de los culpables”.

 

Y es que, hábilmente en estos 4 años el “aparato político del Estado” logró deslizar las culpas hacia el actor del estado que, por su doctrina y naturaleza, no responde agresiones verbales que rayan en verborrea,  es decir; a más de que hoy se sabe que quienes levantaron, secuestraron, asesinaron y desaparecieron a los 43 normalistas (la mayoría de 1er año) fueron un piquete de sicarios coludidos con “la pareja presidencial” de Iguala, el discurso que hoy impera dice que, -quien intervino en tales desapariciones fue “el ejército”- y, créalo, tanto se ha repetido tal idea que esa ya tiene puesto el vestido de -verdad-; para los expertos en la dinámica del “rumor” eso,  en unos meses será -la verdad romántica-.

 

Por ello, nosotros, los del Think Tank hemos levantado una idea que bien podrá ser desarrollada como “ensayo” donde la pregunta a responder será “¿en dónde está la -culpa- del 27 Batallón de Infantería-?”.

 

Y sí, como la mayoría de quienes rodeamos la mesa fuimos formados institucionalmente, fácil será entender que los resultados de nuestra exposición (¿prospectivas?) irán en el sentido de preservar a la patria localizando amenazas y riesgos que afecten a esa.  Vamos pues.

 

La Madrugada de aquel 27 de septiembre un grupo de personas jóvenes (varones) precipitadamente llegaron frente al cuartel (27.B.I) un soldado gritó, sin quitar la vista de los civiles ¡Cabo de turno!; seguramente eso los intimidó además de que el militar ya había tomado el arma (embrazado) para que aquellos lo vieran. Entendemos, pues así lo dice el Procedimiento con el que los cuarteles militares operan, que el único que interactuó con aquellos fue el “comandante de la guardia” quien, y siguiendo la lógica de tales procedimientos informó (dio parte) al Comandante del Batallón. Ahora, y eso ya está en los documentos ministeriales, sabemos que el Coronel (comandante del Batallón) de inmediato hizo una llamada telefónica a quien fungía como Jefe de la Policía Municipal -Felipe, ¿que es lo que está pasando?- el jefe policiaco respondió -ya sabe mi coronel, estos muchacho vinieron a hacer su desmadre, pero ya está todo bajo control-. No obstante lo dicho por Felipe Flores el Coronel ordenó que el grupo de “vigilancia” en su recorrido recopilara información llegando hasta la sala de espera de una clínica particular, tomaron datos y hasta ahí, el Coronel siguió tomando como información institucional lo que Felipe Flores le hizo saber. Sin embargo la historia que se ha venido nutriendo en los 4 años posteriores al primer grito de “¡cabo de turno!” arroja datos harto dolorosos, wherever; por último, va la respuesta a la pregunta ¿en dónde queda la (desde nuestra óptica) culpa de este Batallón? la respuesta será lacónica.

 

… En haber estado ahí; explico, según le entendemos en este bien logrado “Think Tank” el que el cuartel donde está acantonado el 27 Batallón de Infantería esté situado dentro de la Ciudad (Iguala) lo involucra de lleno en la atmósfera de SEGURIDAD sin embargo, tal situación también pone en RIESGO la logística de dicha unidad (militar) prueba de ello es -el caso Ayotzinapa-.

 

El mencionado Cuartel está en calle periférico Oriente y Bulevard H. Colegio Militar, Av. del Estudiante, ello, solo a 5 minutos del centro de la ciudad.

 

Van las ultimas letras del patrullamiento de hoy, en los primeros días del último mes de este año, Alejandro Encinas, ya entonces sub/secretario de Gobernación estará recopilando todas las verdades que se encuentre, él (Encinas) trae una formación política de IZQUIERDA, lo que, sin duda, será un handicap en contra para el 27 Batallón, pues el paquete de “culpas” será más pesado de lado de la Unidad Militar. Aunque, sabidos que para ese entonces la “escuela” de Encinas será una de las columnas del Gobierno Federal entonces se podrá calcular que las “indagatoria y reflexiones” del ya Subsecretario irán más en el sentido de buscar culpables dentro de los -aparatos políticos- que rodeaban “Iguala”.

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