Bernardo Torres

Chilpancingo, Guerrero.- Difícilmente se avanzará en el caso de Chilapa, si las autoridades estatales y federales no reconocen el clima de violencia en el municipio, donde ya suman 11 mujeres asesinadas en lo que va del año, manifestó el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza.

“Hace mucho tiempo se decía que el principio de una enfermedad, es reconocerla, yo creo que vamos a reconocer este clima de violencia”, puntualizó en entrevista en la Catedral de Chilapa.

Lamentó que este fin de semana asesinaran a balazos a plena luz del día y a pesar de la presencia de cientos de militares a una joven funcionaria del Ayuntamiento local.

Rangel Mendoza explicó que con reconocer la violencia no quiere decir que se esté difamando al estado “tenemos que poner lo que está de nuestra parte para que dejen de asesinar”.

Continuó diciendo: “desgraciadamente una mujer más, a veces estos asesinos no respetan el sexo y la condición, acuérdense que hace dos meses nos asesinaron a dos sacerdotes, yo creo que tenemos que hacer mucho trabajo para poder rehacer este entramado social que ya se nos desbarató”, dijo.

En otro tema sobre la reunión que sostuviera el pasado lunes con el secretario de Gobernación (Segob) Alonso Navarrete Prida,  el prelado informó que fue respaldado e incluso que le comentaron que tiene todo el derecho como ministro de culto hacer su labor pastoral.

Asimismo reveló que fue una reunión muy cordial “recuerdo mucho las palabras del señor secretario que me decía que vamos a caminar juntos, que estamos para cooperar, para ayudar”, aseguró Salvador Rangel.

De la misma manera detalló que le comentaron que no hay delitos que perseguir de la reunión que sostuviera con un capo del crimen organizado de la Sierra y volvió a arremeter contra la Barra de Abogados y los Masones del estado a quienes les dijo que cada quien desde el lugar donde estén puedan cooperar a la paz y al progreso de Guerrero.

Por último exhortó a que en estos tiempos electorales, las elecciones se desarrollen de una manera civilizada y con respeto.

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