Por Enrique Silva M.

Casi 6 años se cumplen del mandato del Presidente saliente y con él aparentemente acaban también una historia de privilegios y hasta abusos de poder de quienes lo ostentan, acaba el sexenio de las reformas que en el clamor popular no fueron populares, acaban 6 años de promesas incumplidas como el mejorar el salario y la calidad de vida de los mexicanos, frenar y disminuir la violencia, frenar los gasolinazos e incluso bajar precios de los energéticos, mejorar la educación, otorgar más becas, combatir la corrupción, compromisos signados en una bolsa de pan y también ante notario público, el “te lo firmo y te lo cumplo” ¿se acuerdan? muchas de esas promesas las volvimos a escuchar de quienes aspiran a sucederlo en la Presidencia y que ahora tendrán que aterrizar con resultados o pasar a la historia como otros que prometen lo inalcanzable, ojalá y hoy sea distinto.

Al gobierno que se va le tocó enfrentar fenómenos naturales que causaron dolor y destrozos, enfrentándose en la atención de la emergencia, la reconstrucción y los abusos; le tocó uno de los momentos más lamentables que gracias a la corrupción, la colusión y la impunidad arrojó muerte pero también la desaparición de estudiantes en medio de historias poco o nada creíbles hasta la fecha.

El gobierno que se va sin duda debe haber tenido aciertos que no son tan reconocidos por que no se logró quitar el temor ciudadano de ser víctima de la delincuencia que sigue azotando y que nubla todo lo bueno que se haya hecho, pareciera que se termina un sexenio de mantenimiento pero no de acciones tangibles para el ciudadano común.

Habrá que esperar insisto, en que quienes llegan al nuevo gobierno tengan un real compromiso de cambio, se atengan a lo dicho por el Presidente entrante y marquen la diferencia porque  al país le urge, decirlo es fácil ojalá y en la práctica se apliquen y no decepcionen como tantos otros que bajaron el sol, la luna y las estrellas.

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