Por Ignacio Hernández Meneses

“¡Polvo eres y en polvo te convertirás!”, así con esta cita, el padre Ángel Cuevas Gutiérrez, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe Reina de México, impuso a algunos creyentes el signo de la cruz que marcó el inicio de la cuaresma a partir de ayer, Miércoles de Ceniza.

Con sus manos tiznadas, pedía a los feligreses a estar dispuestos a realizar un cambio espiritual para el bienestar de sus semejantes. “Polvo eres y en polvo te convertirás”, repetía una y otra vez a todos y cada uno de los guadalupanos que hicieron una larga fila en esta iglesia ubicada en avenida Universidad.

En su homilía de este mediodía, el presbítero hizo un llamado a que los creyentes se reconcilien con Dios. “Son días de guardar, perdonar, aún en medio de la violencia. Es tiempo de reconversión”, enfatizó.

Durante la misa, reconoció a los files que realizan obras de caridad, y oró por los que ayudan, “a los que sirven sin interés, a los que colaboran con entusiasmo e iniciativa sin pregonar”.

Llamó a ayunar, a acercarse a Dios, a hacer el bien común, “también es tiempo de reconversión”.

Entrevistado por Enfoque Informativo justo al pie del altar, el padre Ángel también dijo que se mantiene la fe, que la gente iba a estar llegando durante todo el día, “ahorita se ve poca gente, y es que mucha gente está trabajando ahorita pero ya que salgan vienen a tomar ceniza”.

El rito

Para los católicos, el Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, una temporada que dura 40 días antes de la Semana Santa, fecha en la cual se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

La tradición marca que la Iglesia Católica realiza la quema de palmas y estampas de santos, cuya ceniza es colocada en la frente de los católicos y  representa la destrucción de los errores cometidos.

En sus inicios la ceremonia se llevaba a cabo en domingo, para ajustarse a los 40 días antes de Semana Santa, sin embargo, nunca se ayunó en domingo, por ser visto como un día de fiesta consagrado a la celebración del Día del Señor.

Por esta razón y para respetar los domingos se agregaron cuatro días más a la Cuaresma. Así la celebración pasó de Domingo a Miércoles de Ceniza, representando los 40 días que Jesús pasó en el desierto, los 40 días que duró el diluvio, los 40 años que duró la marcha del pueblo israelita por el desierto y los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

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