El secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, dijo el miércoles que las tarifas aplicadas al acero importado de México y Canadá podrían retirarse si las conversaciones para una actualización del TLCAN llevan a un nuevo acuerdo.

Además, consideró que el TLCAN podrá ser negociado después de las elecciones nacionales en México.

El embajador Lighthizer ha indicado que está optimista para retomar las negociaciones (del TLCAN) después de las elecciones mexicanas, después del 1° de julio”, dijo Ross.

Wilbur Ross también reconoció en su comparecencia que los aranceles impuestos al acero a países aliados responde a la necesidad de frenar exportaciones de acero provenientes de China a estos países, los cuales subsecuentemente las re-exportan a Estados Unidos.

Creo que con Canadá y México hay una solución, que se trata de medir el cargamento de los trenes o (un instrumento que permita) saber qué tanto de esos cargamentos incluye productos de China” explicó.

Además, dijo que la imposición de aranceles a los países de la Unión Europea y otros aliados ha resultado en la adopción de políticas comerciales por dichos países que “pudieron haber prevenido esta crisis desde hace mucho”.

Las declaraciones se registraron en una aparición del secretario de Comercio frente al Comité de Finanzas del Senado estadounidense, donde también dijo que el Gobierno de Donald Trump levantó aranceles por excepción a 42 productos de acero, y denegó otras 56 peticiones de excepción.

Ross agregó que el gobierno se reunirá los próximos 19 y 20 de julio para continuar investigaciones que podrían llevar a la aplicación de aranceles a automóviles importados.

Estados Unidos, México y Canadá están en tratativas para reformar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pero enfrentan varias diferencias que han dilatado la concreción de una actualización del pacto.

Washington anunció a fines de mayo que las importaciones de acero y aluminio de Canadá, México y la Unión Europea pagarían nuevos aranceles, poniendo fin a meses de incertidumbre sobre posibles exenciones a aliados.

Ross señaló además el miércoles que la estrategia comercial del presidente Donald Trump con China busca dejar claro a Pekín que mantener política actual será más doloroso que cambiar la marcha.

A menos de que opongamos más presión dolorosa a China, es poco probable que logremos nuestros objetivos” dijo Ross ante el comité, y agregó “No creo que China desee una guerra comercial”

El viernes, Trump anunció aranceles a importaciones chinas por valor de 50.000 millones de dólares. Horas después, Pekín respondió con un plan para imponer tarifas a cientos de productos estadounidenses, acercando a las dos mayores economías del mundo a la guerra comercial.

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