Por  Carlos Campillos Martínez

 

Los ríos suponen una importante fuente de riqueza económica, ambiental y cultural, pero también están sufriendo los impactos del cambio climático. Esta lista presenta algunas de las cuencas fluviales que más problemas pueden presentar para la biodiversidad y la actividad humana en el futuro.

En 2012, un estudio del banco HSBC concluía que, para 2050, las economías de los principales deltas fluviales supondrán un cuarto del PIB mundial, pero sólo si se toman medidas para asegurar sus cauces y ecosistemas. Sin embargo, en un contexto de cambio climático, los ríos están empezando a ser considerados como un elemento prioritario de la conservación ecológica.

Por parte de Naciones Unidas, tanto la Comisión Económica para Europa (UNECE, por sus siglas en inglés) como el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la UNESCO han desarrollado ya iniciativas para que se tome conciencia de la importancia tanto ecosistémica como en términos de crecimiento económico y de patrimonio de los ríos del mundo. Pero, ¿cuáles son los impactos del cambio climático sobre ellos?

Debido al deshielo de los polos, hay más agua en circulación a nivel global. En principio, esto puede parecer beneficioso para los cauces fluviales. Sin embargo, esa agua en circulación suele precipitarse en forma de lluvia –y no de nieve– por el aumento general de las temperaturas. La nieve es la reserva de agua de la que los ríos disponen para los meses más cálidos, cuando el deshielo por el aumento de temperaturas suple la menor precipitación en forma de lluvia. Esto implica que, con menos precipitaciones en forma de nieve, los ríos no dispongan de las reservas de agua necesarias para atravesar los meses de verano con un cauce saludable. Además, el aumento de las temperaturas medias también incrementa el deshielo de las cumbres de cabecera, provocando fuertes riadas que ponen en riesgo las poblaciones ribereñas y que, sólo en el Sur de Asia, podrían tener un coste económico de 215.000 millones de dólares en 2030.

Como consecuencia, y unido a una mayor explotación de recursos hídricos por una población que sigue creciendo, los ríos pueden empezar a ver disminuido su caudal. A su vez, esto puede afectar a la calidad del agua de los mismos. El menor cauce de los cursos fluviales hace que los ríos contengan menos agua y, por tanto, que los contaminantes que puedan verterse a lo largo de su curso se diluyan peor, con los impactos negativos que esto provoca en la flora y la fauna de los ecosistemas fluviales, así como en las comunidades humanas. Finalmente, las emisiones de dióxido de carbono también tienen un impacto directo en la acidificación del agua dulce, lo que tiene un impacto directo en la biodiversidad tan única de los ecosistemas fluviales.

En definitiva, los ríos sufren algunos retos comunes frente al cambio climático. ¿Cuáles son las cuencas fluviales más vulnerables? Estos son algunos de los ríos más amenazados por el cambio climático?.

La cuenca del Salween recorre tres países (China, Birmania y Tailandia) y es el hogar de seis millones de personas, que dependen de sus ecosistemas para obtener alimento y para su economía familiar. El Salween es el hogar de unas 92 especies de anfibios, 143 especies de peces –de las que 47 son únicas en el mundo– y aves endémicas.

Además, el 92% de la población ribereña en China son minorías religiosas y étnicas, mientras que en Birmania y Tailandia son 13 los grupos étnicos que viven en la cuenca. Por tanto, el río Salween no es sólo una riqueza económica y ambiental, sino también cultural.

Los riesgos a los que el Salween tiene que hacer frente derivados del cambio climático se agravan debido a una mala gestión de las instituciones de los tres países que cruza. Esta falta de instituciones fuertes ha hecho que se permitan prácticas abusivas con los recursos del río, como la planificación y construcción de más de 20 presas, que reducen el cauce saludable para el río a lo largo de su curso. Para intentar contrarrestar esto, el Centro de Estudios de Desarrollo Social de la Universidad Chulalongkorn (Tailandia) ha creado la iniciativa Salween Water Governance, que tiene como objetivo mejorar el proceso de toma de decisiones sobre la cuenca, haciéndolo más inclusivo y más transparente para las comunidades que dependen de ella, especialmente en lo que respecta a las mujeres, que suelen verse marginadas de esos procesos de decisión en comunidades locales.

La cuenca de La Plata sufre especialmente los estragos de la acción humana, que está realizando alteraciones de obra civil para navegación. Esto, a su vez, aumenta el nivel de contaminación fluvial en La Plata y, por tanto, tiene un efecto directo en la biodiversidad que allí se encuentra. Por último, la actividad económica también supone un gran riesgo adicional para este río, puesto que es una zona en la que se lleva a cabo la sobrepesca.

Como respuesta, en 2010 una comunidad de ONG de los cinco países de la cuenca creó, bajo el auspicio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), una iniciativa para fomentar el diálogo entre autoridades para mejorar la situación de las comunidades ribereñas y atajar su vulnerabilidad ante una explotación masiva e insostenible de los recursos pesqueros del río. El grupo se reunió en 2010 para identificar problemas y dar con soluciones comunes a los mismos. Sin embargo, ha tenido un nivel de actividad prácticamente inexistente en los  últimos años. Por otro lado, sí que ha continuado el trabajo entre expertos de Bolivia, Brasil y Paraguay para avanzar en el desarrollo sostenible del Gran Pantanal.

Estados para protección frente a las crecidas, que están aumentando debido al cambio climático, suponen un riesgo para los ecosistemas ribereños, por ejemplo, dificultando la migración de especies de peces como el esturión. Finalmente, el aumento de las temperaturas, la acidificación del agua y el carácter internacional del río está favoreciendo la aparición de hasta 40 especies invasoras a lo largo de los últimos 15 años.

Pese a que este río sólo atraviesa Estados Unidos y México, acoge a 10 millones de personas y 121 especies de peces –de las cuales 69 son únicas en el mundo–. También la cuenca contiene tres áreas con aves endémicas y una gran diversidad de moluscos.

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