Por Ignacio Hernández Meneses

 

La construcción de la Cuarta Transformación de la República a dar tumbos. Ya están desapareciendo los albergues para niños indígenas. Creados en los años 70 del siglo XX, en el gobierno priista de Luis Echeverría Álvarez, se impulsaron para dar cobertura y permanencia en la educación básica en comunidades aisladas y en condiciones de pobreza, principalmente indígenas, los albergues escolares –hoy casas y comedores del niño indígena–, están desapareciendo denunciaron maestros de Guerrero, Chiapas y Oaxaca. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas –actual Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas– hasta 2015 se reportaban mil 63 albergues y comedores indígenas donde se atendía a más de 60 mil alumnos en 21 estados, cifra que se redujo a 59 mil beneficiados para el último trimestre de 2018. La comisión destaca que el año pasado se aprobaron mil 322 millones de pesos para el Programa de Apoyo a la Educación Indígena (PAEI) creado en 2014, pero se redujo a mil 270 millones de pesos para su distribución en 906 casas y 153 comedores del niño indígena. Guerrero destaca precisamente entre los estados con el mayor número de niños y adolescentes albergados, don se atienden a 5 mil 765 alumnos en 99 casas, pero sólo reporta un comedor. Los docentes señalaron que no sólo enfrentan el abandono de la infraestructura y el equipamiento, también la asignación de un presupuesto raquítico que contempla entre 30 y 40 pesos diarios para garantizar las tres comidas de los alumnos, por lo que son los padres de familia los que tienen que completar con lo que pueden la comida de sus hijos. Estos albergues permiten que los niños más pobres puedan tener una oportunidad de seguir en la escuela al tener un lugar donde permanecer de lunes a viernes, y con un servicio de comedor, pues muchos tienen que caminar entre dos y cinco horas para llegar a la escuela, por eso se quedan en el albergue y los maestros se van rolando su cuidado, que debe ser día y noche. Profesores de la Montaña Alta y la Costa Chica, señalaron que las condiciones de inseguridad también son un factor que está golpeando a los albergues y a los maestros que los atienden. En suma, hoy los recursos no son suficientes ni oportunos, pero eso sí, el discurso de que “primero los pobres”, es el pan nuestro de cada día.

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