Enrique Castillo González

He tenido la oportunidad de estar en esa Escuela; fundada en 1886 y desde ese año jamás le han puesto candado a su puerta; y tomé la decisión de tocar ese portón pues sabía que solo algunos años antes Emilio, mi querido primo hermano, fue algo más que maestro, -algo habría de mi primo en los alumnos de ese salón- y sí, encontré en esos hierofantes la misma mirada de fraternidad que lanzaba Emilio de vez en vez, y pues ahí me quedé. Es decir, toqué y me abrieron.

El salón está dentro de un magnífico edificio de cantera. Rodeando todo, un conjunto de “símbolos” que hacen misiones de ida y de vuelta, es decir, esos símbolos al mismo tiempo que revelaban, ocultaban. Elegantes escuadras encimadas en reglas, escuadras con números en su costado, estrellas y planetas, libros y voces serias.

 

Así, entendí que la vida si no se vive con filosofía es solo tiempo sobre la carne, ¿qué más aprendí?

 

-Hagamos el hábito de considerar todas las trayectorias en cualquier situación posible, y hagamos de ese ejercicio algo práctico, nunca personal.

-A cada información busquémosle la transversalidad-  

no nos enredemos en el análisis de esa misma información,, encontremos y usemos el enfoque ligero-. Pero sobre todo, seamos pragmáticos inflexibles-.

 

Así, y solo como un modesto visitante de ese taller, (la escuela pues) entendí que el maestro (Tomás de nombre) instruía a sus alumnos para usar lo más posible un -enfoque ligero- yo llamaría minimalista. Pero permita que comparta con ustedes la respuesta que Tomás me obsequió cuando le pregunté cual habría de ser lo sustantivo de este taller de ideas, en los casi 150 años de estar funcionando.

 

-Tengo una plataforma para decir lo que tengo que decir- así comenzó Tomás su respuesta.

 

-Desde que esta escuela, en lo particular desde que este taller abrió, dos son los caminos que puede seguir un alumno”, el primero “el arte real” que en palabras simples es el arte de gobernar, y el segundo es el esotérico, (el conocimiento de la naturaleza)- ante las respuestas me tomé largos tres segundos de tiempo de los hombres, cuando quise hacer más preguntas… Tomás ya no estaba ahí.

 

Ahora, terminada mi visita a esa escuela llamada “Libertad” y ya lejos de la ciudad de Oaxaca he dado tiempo para pensar lo que el director de esa escuela, y de ese taller en particular, tengo entendido que cuando iniciaron los trabajos (1886) ahí se preparaban a los hombres para GOBERNAR o para dedicar su vida al estudio de las cosas del cielo, claro me ha quedado también que en esos mosaicos que pisé no sólo estudió Benito Juárez o Porfirio Díaz, ahí estuvo mi hermano Emilio y antes que él otro hermano, que fuera de esos muros de cantera yo le llamaba “abuelito” (¡jamás abuelo!).                                                                                                                                     

 

Muy respetados, queridos y buscados 9 lectores, pido vuestra comprensión por esto de quitarles su tiempo para cosas muy personales, es que quise compartir con ustedes (amigos desde hace muchos años) mi experiencia de haber entrado a uno de los corazones de mi Oaxaca añorada.

 

Ultimo patrullaje.- Gobiernos estatales y municipales del Sur/Sureste de este país están inmersos en ríos de preocupación. Entendemos que el Gobierno de la República que comienza en diciembre vendrá a revisar sus libros y al terminar de hacer eso les dirá a los gobernadores y alcaldes, -recuerden que sobre y frente a la política está el Estado de Derecho- glup.

 

Balazo al aire.- Un poco de “existencialismo” no le cae mal a nadie.

 

Greguería.- El domingo es, un anciano con Hallsheimer que lo único que recuerda son miradas y a aquellos que llevan su propia piel.

 

OXIMORON.- Oaxaca no sabe ni guisar ni bailar.

 

HAYKU.- Con ella estuve en Oaxaca,

               si voy sin ella

                Oaxaca mi mira feo.

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