Por: Fernando Hinterholer Diestel

 

La vigencia de uno de los fenómenos delictivos que causan mayor agravio, no sólo a las víctimas en lo individual sino a la sociedad en general, es la Trata de Personas.

Este delito vulnera de manera directa la dignidad de la persona y un sinnúmero de derechos humanos de quienes lo padecen. Los gobiernos de casi todos los países del mundo combaten este delito, considerado la tercera fuente ingresos más importante para el crimen organizado, solo después del narcotráfico y la venta de armas.

 

En México, en términos absolutos, las estimaciones más conservadoras ubican el número de niños y niñas sometidos a esclavitud sexual entre 16,000 (INEGI, UNICEF, DIF) y 20,000.

Otros estudios calculan que la cifra de niños y niñas sujetos a explotación sexual en México asciende a 70 mil de los cuales 50,000 son explotados en las zonas fronterizas y 20,000 en el resto del país.

Respecto del total de las víctimas, hay estimaciones que oscilan entre los 50,000 y 500,000 casos. México es un país de origen, tránsito y destino de víctimas de trata de personas, a lo cual contribuye su situación geográfica, y dado que se ha convertido en paso obligado de los migrantes centroamericanos que desean llegar a la frontera norte, existen casos en que éstos son enganchados por redes delincuenciales durante su trayecto y sometidos a explotación.

México es un importante país emisor, de tránsito y de destino para hombres, mujeres y niños sujetos a la trata sexual y laboral. Los grupos más vulnerables a la trata de personas en México incluyen mujeres, menores, indígenas, personas con discapacidades mentales y físicas, migrantes y comunidad LGBT mexicana.

En los estados de Chiapas, Guerrero, Puebla y Tlaxcala donde la violencia y el elevado índice de marginación y pobreza que predomina todavía hoy en día, son  factores principales que han originado un incremento no cuantificado de caso de trata de personas. En estas entidades se ha identificado un aumento gradual de la “venta de niñas y niños y adolescentes indígenas para la explotación agrícola, trabajo en el sector informal y mendicidad.

La trata de personas es un delito que  encuentra condiciones propicias en lugares en donde hay graves desigualdades sociales, marginación y altos índices de pobreza por lo que se requiere el desarrollo de estrategias de intervención para ayudar a mitigar los problemas que se consideran más apremiantes.

La pobreza, la marginación, la desigualdad y la falta de oportunidades coloca en particular situación de riesgo a los integrantes de pueblos y comunidades indígenas, frente al delito de la trata de personas, ya que tienen menos posibilidades de hacer efectivos sus derechos a la alimentación, salud, educación y acceso a la justicia.

 

Tratándose de niños, niñas y adolescentes, se advierte una baja tasa de matriculación escolar, que es a la vez causa y consecuencia de su inserción temprana en el mercado laboral. Al mismo tiempo, la necesidad económica a menudo los obliga a migrar dentro o fuera del territorio nacional, sea en compañía de sus padres o individualmente, así como a aceptar trabajos en condiciones de explotación, lo que incrementa su riesgo de caer víctimas de la trata de personas.

 

Subsiste, asimismo, la práctica del matrimonio forzado, esto es, celebrado bajo coacción física, psicológica, sexual o emocional, o mediante presiones más sutiles, como el miedo, la intimidación, las expectativas sociales y familiares o motivos económicos, en virtud de los cuales una mujer es dada en matrimonio sin derecho a oponerse, y que en ocasiones han derivado en explotación sexual o laboral.

 

El gobierno de AMLO debe seguir combatiendo a las mafias traficantes de personas, con la ayuda de las organizaciones de la sociedad civil y la toda la fuerza del estado. Es evidente que hay que redoblar esfuerzos, los gobiernos estatales y municipales deben actuar con mayor firmeza, la sociedad civil a través de asociaciones civiles y fundaciones así como la población en general para denunciar este delito grave que estigmatiza a nuestra población más vulnerable de niñas y niños de nuestro país.

ES CUANTO.

fhinter@hotmail.com

 

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